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Shabat Shalom Semanal Parashat Jukat – Balak

Shabat Shalom Semanal Parashat Jukat – Balak

Rab Itzjak Zweig

Jukat – Balak (Números 19 – 25)

¡Buenos días! La columna de la semana pasada trató sobre la discordia en Estados Unidos y en nuestra vida personal; la columna de esta semana utiliza importantes enseñanzas de la Torá para abordar estos temas. Es bastante notable que uno de nuestros más grandes líderes se preocupara principalmente por este asunto.

“Toda la nación vio que Aarón había fallecido, y lloraron por Aarón durante treinta días, toda la casa de Israel” (Bamidbar 20:29).

En contraste, la descripción posterior que hace la Torá del luto que siguió a la muerte de Moisés es: “Los hijos de Israel lloraron por Moisés en las llanuras de Moab durante treinta días” (Debarim 34:8). Esto implica que sólo los hombres lloraron a Moisés. El gran comentarista bíblico medieval Rashi señala que la expresión más inclusiva (“toda la Casa de Israel”) indica que toda la nación, hombres y mujeres, la lloró.

Pero ¿por qué más gente lloraría a Aarón que a Moisés? Porque Aarón había hecho de ser la misión de su vida un “rodef shalom”, un “buscador de la paz”, es decir, trabajar para resolver disputas entre amigos y poner fin a las riñas entre cónyuges.
El célebre sabio medieval conocido como Maharal (Rabí Judá Loew, 1520-1609; el título “Maharal” es un acrónimo de “Moreinu HaRav Loew”, nuestro maestro, rabino Loew) cuestiona la explicación de Rashi sobre este versículo.

¿Cómo es posible, pregunta, que las mujeres no lloraran también la muerte del gran Moisés? Después de todo, Moisés las sacó de Egipto —de la esclavitud a la libertad— y fue gracias a él que se alimentaron del maná durante sus cuarenta años en el desierto. ¡Además, fue su mayor defensor! Fue él quien siempre intercedió por el pueblo judío una y otra vez tras sus repetidas insurrecciones contra el Todopoderoso. ¡Y aún hay muchos otros milagros en los que Moisés fue el artífice! ¿Qué está pasando aquí?

Maharal sugiere que Aarón interactuaba con el pueblo judío de forma más personal que Moisés. Moisés era el líder de todo el pueblo y, aunque todos recibían sustento gracias a su mérito, no interactuaba con ellos individualmente. Por lo tanto, Moisés tenía una conexión menos estrecha con toda la congregación. En cambio, Aarón siempre trataba a las personas de forma personal, analizando las perspectivas de cada uno para resolver disputas.

En consecuencia, el pueblo consideró la muerte de Moisés como la pérdida de un gran líder y una pérdida nacional. Sin embargo, cuando murió Aarón, toda la nación sintió la pérdida a nivel personal, pues sentían que habían perdido a alguien con quien mantenían una profunda relación. Además, dado que Aarón había dedicado gran parte de su vida a promover la paz familiar (Shalom Bait), su muerte también representó una pérdida para la unidad familiar, y la familia en su conjunto lamentó su fallecimiento.

Según los sabios del Talmud (Sanhedrín 6b), Aarón tenía un método interesante para resolver las disputas entre vecinos: primero se acercaba a una de las partes en conflicto y le decía: “He hablado con tu amigo, y está muy arrepentido por su disputa contigo. Desea reconciliarse, pero le da demasiada vergüenza”. Luego se acercaba a la otra parte y repetía la misma historia. Esto invariablemente resultaba en la reconciliación entre ambos.

Sin embargo, resulta difícil comprender cómo la estrategia de Aaron pudo ser efectiva. ¿Acaso pudo realmente lograr un éxito a largo plazo en el fomento de la paz entre las partes en conflicto mintiendo a cada bando? Incluso si la táctica funcionó una o dos veces, es lógico pensar que la gente se habría dado cuenta tarde o temprano de que estaba siendo manipulada. ¿Cuál era el secreto de su éxito?

En realidad, el relato del Talmud sobre el modus operandi de Aarón revela una visión profunda de la naturaleza humana, un aspecto clave para comprender cómo llevarse bien con otras personas. 

Por lo general, cuando las personas se ven envueltas en una disputa seria, la responsabilidad de las hostilidades no recae únicamente en la otra parte. Las disputas suelen reflejar sentimientos de insuficiencia, miedos, defectos, etc., de las propias personas.

Esto se entiende fácilmente si consideramos las emociones explosivas que provoca, pero la absurdidad que conlleva la “furia al volante”. La mayoría de las personas sienten animosidad o antipatía hacia los demás, y esa animosidad se remonta a frustraciones consigo mismas. Quizás saben que necesitan mejorar su puntualidad, pero llegan tarde y alguien conduce “demasiado lento” delante de ellos (demasiado lento se refiere al límite de velocidad); esto genera una ira desproporcionada y una conducción excesivamente agresiva, que en realidad no tiene nada que ver con la persona que va delante.

Asimismo, una persona frustrada con la vida, que se siente insatisfecha o que percibe que no ha alcanzado su máximo potencial, a menudo criticará a los demás y discutirá con ellos. Al no percibir un verdadero espacio personal, es intrínsecamente infeliz y constantemente intenta crear un espacio fuera de sí misma. Cualquiera que traspase esos límites es visto como una amenaza a su autoestima y reaccionará violentamente ante tal intrusión.

Por el contrario, una persona feliz y satisfecha con su vida se llevará bien con todos porque no busca protagonismo ni espacio personal. No necesita validación externa; ha creado su propia validación interna. Por lo tanto, las acciones de los demás no pueden afectarle. Es mucho menos probable que reaccione con enojo ante lo que percibe como intrusiones en su espacio o en su autodefinición.

Ésta era la manera en que Aaron abordaba las disputas. Aarón les decía a ambas partes: “El hecho de que tu amigo esté peleando contigo no tiene nada que ver contigo; se trata de él y de sus propios sentimientos de insuficiencia e inferioridad. Fueron sus propios problemas los que lo llevaron a pelear contigo en primer lugar, y la verdad es que preferiría no continuar la pelea. Para él, esta pelea es sólo otra razón para sentirse inferior. Desea terminar con este asunto ahora mismo en lugar de que se sume a sus otros problemas”.

Aunque ninguna de las partes en la disputa expresara verbalmente estos sentimientos, el mensaje era completamente cierto. Siempre que estuviera acompañado de amor —el tipo de amor que Aarón era capaz de demostrar y que le granjeó la confianza de los demás—, Éste era un mensaje increíblemente poderoso; uno que tenía la capacidad de poner fin a las disputas más enconadas.

De igual modo, los sabios nos cuentan que Aarón también empleó esta táctica para influir en otros y ayudarlos a mejorar su observancia religiosa. En lugar de reprender a quien se había desviado de la práctica religiosa, Aarón se esforzaba por entablar amistad con él. Si Aarón, el Sumo Sacerdote, era su amigo personal, el pecador se sentiría elevado y se interesaría en cultivar una mejor relación con el Todopoderoso. El mensaje implícito para el pecador era que no era un pecador, sino una persona verdaderamente buena, y que sus pecados eran simplemente el resultado de sus propias limitaciones humanas, aspectos que podía mejorar. Al ayudarlo a sentirse mejor consigo mismo, Aarón lo ayudaba a superar el impulso de pecar.

No hay nada más empoderador para una persona que tener control absoluto sobre sí misma: sus sentimientos, sus reacciones y sus interacciones con los demás. Reconocer que podemos controlarnos puede tener un impacto enorme en todas nuestras relaciones. No podemos controlar a los demás ni sus reacciones hacia nosotros, pero sí podemos controlar cómo nos relacionamos con ellos. Nuestras reacciones son las que realmente afectan nuestras relaciones con los demás, lo que significa que está en nuestras manos crear relaciones sanas: hacer que nuestros matrimonios funcionen, que nuestras amistades funcionen e incluso que nuestra relación con Di’s funcione.

Esta comprensión es uno de los fundamentos de “shalom bait” (tranquilidad doméstica). Un esposo y una esposa deben comprender que cuando existen deficiencias en su relación, cuando no se llevan bien como deberían, a menudo no se debe a la dinámica entre ellos, sino más bien a sus respectivos problemas internos.

En la práctica, no existe relación que no pueda repararse o mantenerse, siempre y cuando cada persona esté dispuesta a reconocer que cualquier defecto en la relación proviene de sus propias inseguridades y falta de realización personal. Si ambas partes aceptan esta realidad, la relación puede convertirse en una conexión sana y funcional.

Para integrar el mensaje de Aarón en nuestras vidas, debemos reconocer la verdadera raíz de nuestros conflictos y aprovechar el poder de esa comprensión. Si de verdad buscamos la santidad o la paz mundial, debemos asumir la responsabilidad de nuestros actos y abordar las causas profundas de nuestros conflictos con los demás: aquellas que residen en nuestro interior.

Porción semanal de la Torá

Jukat, Números 19:1 – 22:1 y Balak, Números 22:2 – 25:9

El pueblo judío vaga por el desierto durante su último año. Se mencionan las leyes de la vaca roja (Parah Adumah); se quemaba con madera de cedro, hisopo e hilo escarlata. Las cenizas se usaban en una ceremonia de purificación para quienes habían estado en contacto con los muertos. Curiosamente, todos los que participaban en la elaboración de las cenizas se volvían ritualmente impuros, pero todos los que eran rociados con ellas se volvían ritualmente puros. Es una lección que nos enseña que debemos cumplir los mandamientos, aunque no los entendamos. Di’s decretó los mandamientos. Son para nuestro beneficio. Puede que no siempre sepamos por qué.

Miriam, hermana de Moisés y profetisa, muere. El pozo portátil que había acompañado a los israelitas gracias a ella deja de tener agua. El pueblo se rebela contra Moisés y Aarón por la falta de agua. El Todopoderoso le dice a Moisés que le hable a la roca para pedir agua. Moisés se enoja y golpea la roca, y brota agua. Sin embargo, el Todopoderoso castiga a Moisés y Aarón por no santificarlo, prohibiéndoles la entrada a la tierra de Israel. (¡Vale la pena seguir las instrucciones y controlar la ira!)

Aarón muere. Su hijo, Eleazar, es nombrado nuevo sumo sacerdote. El rey cananeo de Arad ataca a los israelitas y es derrotado contundentemente. Surge otra rebelión por la comida y el agua, que es respondida con una plaga de serpientes venenosas. Moisés ora por el pueblo y Di’s le ordena colocar la imagen de una serpiente en un poste alto. Todos los que la vean pensarán en Di’s, se arrepentirán y vivirán.

Los israelitas aniquilaron entonces a los amorreos y a los basánitas que nos negaban el paso pacífico y nos atacaban.

La Parashá Balak es una de las porciones más fascinantes y reveladoras psicológicamente de toda la Torá. Balaam, un profeta no judío, recibió un nivel de profecía similar al de Moisés. El Todopoderoso le otorgó estos poderes para que las naciones del mundo no pudieran decir en el futuro: “Si hubiéramos tenido un profeta como Moisés, también habríamos aceptado la Torá y habríamos vivido conforme a ella”. Bilaam es un personaje intrigante: movido por el honor, arrogante y egoísta. Desafortunadamente, no es un caso aislado entre la humanidad.

Balak, rey de Moab, quería contratar a Balaam (por una suma considerable) para que maldijera al pueblo judío. Resulta curioso que Balak creyera en Di’s y en el poder de invocar una maldición divina, pero pensara que Di’s cambiaría de opinión respecto a su pueblo elegido (Di’s no suele cambiar de parecer). Bilaam, por su parte, ansiaba fervientemente la misión de maldecir a los judíos.

El Todopoderoso permitió que Bilaam fuera a ver a Balak (advirtiéndole que sólo dijera lo que Di’s le había revelado). El Todopoderoso otorga a cada persona libre albedrío y nos permite seguir el camino que elegimos. Tres veces Bilaam intentó maldecirnos, y tres veces el Todopoderoso bendijo sus palabras. ¡Balak se enfureció! Entonces, Bilaam le dio el siguiente consejo con la esperanza de cobrar su recompensa: “Si quieres destruir al pueblo judío, seduce a los hombres con mujeres moabitas y diles a las mujeres que no se sometan hasta que los hombres se inclinen ante un ídolo”. Balak siguió el consejo y, en consecuencia, el Todopoderoso envió una plaga sobre el pueblo judío porque los hombres cayeron en la trampa de Bilaam. De esto vemos que el Todopoderoso aborrece la lascivia y la idolatría.

Encendido de las velas de Shabat
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Jerusalem 7:13
Miami 7:57 – Ciudad del Cabo 5:28 – Guatemala 6:16
Hong Kong 6:53 – Honolulu 6:59 – Johannesburgo 5:07
Los Ángeles 7:50 – Londres 9:06 – Melbourne 4:51
México 7:00 – Moscú 9:00 – Nueva York 8:13
Singapur 6:55 – Toronto 8:45

Cita de la semana

Un matrimonio exitoso es aquel en el que ambas personas creen que están obteniendo el mejor trato.

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