Algunas tartas de queso tienen una pinta estupenda, pero resultan densas y pesadas, mientras que otras se desinflan en cuanto salen del horno. Esta clásica tarta de queso horneada tiene todo lo que una tarta de queso navideña debería tener: alta, cremosa, ligera y con un sabor intenso, sin resultar pesada. Con unos sencillos trucos, puedes conseguir esa textura de pastelería y ese bonito esponjoso todo en casa.
Tarta de queso clásica alta y cremosa
Ingredientes
750 g (26 oz) de queso blanco bajo en grasa (5%) 250 g (8 oz) de queso crema
1 envase de crema agria
1 1/4 tazas de azúcar
1 sobre de azúcar de vainilla
Ralladura de 1 limón
5 huevos, separados
4 cucharadas de maicena Una
pizca de sal
Instrucciones
Precaliente el horno a 160 °C (325 °F).
En un bol grande, mezcla el queso blanco, el queso crema, la crema agria, el azúcar, el azúcar de vainilla y la ralladura de limón hasta obtener una mezcla suave y cremosa. Agrega las yemas de huevo una a una, mezclando suavemente después de cada adición. Incorpora la maicena y revuelve sólo hasta que se integre.
En un recipiente aparte, bate las claras con una pizca de sal hasta que formen picos suaves y firmes. Ten cuidado de no batirlas en exceso. Incorpora suavemente las claras batidas a la mezcla de queso en varias tandas para que la masa quede ligera y esponjosa.
Vierta la masa en un molde redondo y alto para hornear, forrado con papel de horno y ligeramente engrasado.
Coloca una cacerola pequeña apta para horno, llena de agua hirviendo, en la rejilla inferior del horno. El vapor ayuda a que el pastel de queso se hornee suavemente, se mantenga húmedo y reduce las posibilidades de que se agriete o se hunda.
Hornea durante aproximadamente 1 hora y 15 minutos. Los bordes deben verse firmes, mientras que el centro aún debe estar ligeramente tembloroso.
Una vez finalizado el horneado, apague el horno y deje el pastel de queso dentro con la puerta ligeramente abierta durante unos 20 minutos. Este enfriamiento gradual ayuda a evitar que se hunda.
Retire el pastel de queso del horno y déjelo enfriar por completo. Refrigérelo durante al menos 6 horas, preferiblemente toda la noche, antes de servir.
Consejos para preparar la tarta de queso horneada perfecta.
Para obtener una masa más suave y con la mejor textura, utilice ingredientes a temperatura ambiente.
No batas demasiado las claras de huevo. Si están demasiado firmes, pueden agrietarse y hundirse.
Hornee a una temperatura más baja para obtener una cocción más uniforme y una textura más cremosa.
No omitas el paso de poner agua hirviendo en el horno. La humedad adicional marca una diferencia notable.
Evite abrir la puerta del horno durante la cocción, ya que los cambios bruscos de temperatura pueden provocar que el pastel de queso se desinfle.
Si el centro aún tiembla ligeramente al sacar el pastel de queso del horno, es perfectamente normal. Seguirá cuajando mientras se enfría en el refrigerador.
















