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Estados Unidos a los 250 años: Los financistas judíos que ayudaron a construir una nación

Estados Unidos a los 250 años: Los financistas judíos que ayudaron a construir una nación

Jonathan I. Shenkman

Foto: “Vista de Wall Street desde la esquina de Broadway”, Nueva York. Grabado de Ochenta años de progreso de los Estados Unidos (Hartford, Connecticut, 1867). (Dominio público, vía Wikimedia Commons)

Al cumplirse 250 años de la fundación de Estados Unidos, quisiera centrarme en una historia que rara vez se narra con la importancia que merece: el papel fundamental que los judíos estadounidenses han desempeñado en la construcción de la estructura financiera del país. Desde la Filadelfia revolucionaria hasta el Wall Street actual, los financieros judíos no solo han participado en la historia económica estadounidense en momentos cruciales, sino que han escrito capítulos enteros de ella.

Esto no es una clasificación. Elegir una figura por década necesariamente deja fuera a otros contribuyentes de gran importancia. Se trata, en cambio, de un recorrido por 250 años de historia, narrados a través de los hombres y mujeres cuya visión ayudó a financiar una revolución, construir ferrocarriles, rescatar ciudades de la ruina y crear instituciones que aún hoy son pilares de la economía global. Es un legado que los judíos estadounidenses pueden leer con orgullo.

Década de 1770 – Haym Salomon, el financiero de la Revolución: La historia comienza con la Revolución misma. Como principal intermediario del Congreso Continental, Haym Salomon gestionó préstamos, vendió letras de cambio y adelantó fondos personalmente para mantener a flote el incipiente esfuerzo bélico cuando la causa parecía casi perdida. Se le recuerda como el “Financiero de la Revolución”, un título que se ganó gracias a su valentía al asumir riesgos en los albores de la república, al tiempo que se erigía como un pilar de la comunidad judía de Filadelfia.

La década de 1780: Benjamín Nones, el comerciante patriota: Veterano de la Guerra de la Independencia que se convirtió en uno de los principales comerciantes de Filadelfia, Benjamín Nones representaba algo nuevo: un judío que podía ser simultáneamente soldado, hombre de negocios y líder cívico en la nueva república, ayudando a integrar la vida comercial y cívica judía en las primeras instituciones de Estados Unidos.

La década de 1790: Samuel Myers, constructor de los cimientos de Nueva York: A medida que Nueva York emergía como el centro financiero de Estados Unidos, Samuel Myers se erigió entre sus comerciantes judíos más prominentes, ayudando a desarrollar las redes comerciales y de capital que la ciudad necesitaba para convertirse en un centro comercial mundial.

El siglo XIX – Judah Touro, el filántropo judío más importante de Estados Unidos: Pocos nombres son tan sinónimos de generosidad como el de Judah Touro. Amasó su fortuna en el transporte marítimo y el comercio, se negaba a hipotecar sus propiedades para adquirir otras nuevas y llevaba una vida sencilla en un pequeño apartamento. “He ahorrado una fortuna gracias a una estricta economía”, decía, “mientras que otros la han derrochado con sus gastos desmedidos”. Touro transformó su riqueza en uno de los mayores legados filantrópicos de la historia estadounidense, financiando sinagogas, cementerios, hospitales e instituciones cívicas desde Newport hasta Nueva Orleans. Pocos financieros, en cualquier época, han dejado una huella caritativa tan perdurable.

La década de 1810: Joseph Simon, financiero de la frontera: Si bien gran parte del comercio judío de la época se centraba en la costa, Joseph Simon ayudó a extender las redes financieras a Pensilvania y la frontera occidental, conectando el comercio fronterizo con los mercados establecidos, lo que constituyó un vínculo fundamental para la expansión estadounidense hacia el oeste.

Década de 1820 – Mordecai Manuel Noah, defensor y promotor: Pocas figuras combinaron las finanzas, el periodismo y la defensa de los derechos como Mordecai Manuel Noah. Una de las figuras públicas judías más destacadas de su época, Noah participó en la banca, los bienes raíces y los negocios que contribuyeron al crecimiento de Nueva York, al tiempo que utilizaba su influencia para defender con vehemencia los derechos civiles de los judíos. Su audaz visión de la autodeterminación judía en Estados Unidos, concebida décadas antes de que el sionismo moderno tomara forma, reflejaba la convicción de que la promesa de libertad religiosa de la nación debía extenderse plenamente a los judíos.

La década de 1830: August Belmont, conector de continentes: Como representante estadounidense de la dinastía bancaria Rothschild, August Belmont se convirtió en uno de los banqueros más poderosos del siglo XIX, financiando los ferrocarriles, la deuda pública y la infraestructura que impulsaron la expansión de Estados Unidos, al tiempo que se convertía en uno de los recaudadores de fondos políticos más importantes de la época.

Década de 1840 – Joseph Seligman, pionero de la banca de inversión: Joseph Seligman fundó J. & W. Seligman & Co., una poderosa empresa que financió ferrocarriles y grandes proyectos gubernamentales en una etapa crucial del desarrollo industrial estadounidense. Su expulsión pública del Grand Union Hotel de Nueva York se convirtió en uno de los episodios más citados del antisemitismo estadounidense; sin embargo, Seligman no respondió con una retirada, sino con una mayor dedicación a las organizaciones benéficas judías y a la ayuda a los inmigrantes.

Década de 1850: Marcus Goldman, fundador de una institución: Lo que comenzó como un modesto negocio de papel comercial fundado por Marcus Goldman se convertiría con el tiempo en Goldman Sachs, una de las instituciones financieras más influyentes del mundo. Goldman fue pionero en nuevos métodos de financiación para empresas en crecimiento durante la expansión industrial de Estados Unidos.

La década de 1860: Mayer Lehman, del algodón al capital: Mayer Lehman ayudó a transformar una correduría de algodón en Lehman Brothers, una potencia financiera que desempeñaría un papel fundamental en la financiación de la América industrial después de la Guerra Civil, convirtiéndose en una de las instituciones más importantes de Wall Street durante más de un siglo.

Década de 1870: Jacob Schiff, el banquero más influyente de Estados Unidos: Pocas personas en la historia financiera estadounidense ejercieron tanta influencia como Jacob Schiff. Como figura clave de Kuhn, Loeb & Co., Schiff financió los ferrocarriles, la industria y la infraestructura que impulsaron el desarrollo de Estados Unidos antes de la Primera Guerra Mundial, y financió, de manera destacada, a Japón durante la guerra ruso-japonesa, alterando el curso de la geopolítica mundial. Su poder financiero se complementó con una generosidad extraordinaria, financiando la educación judía, hospitales y ayuda para los judíos perseguidos en toda Europa del Este.

Década de 1880 – Jules Bache, la apertura de los mercados globales: Jules Bache convirtió a JS Bache & Co. en una de las firmas de corretaje más grandes de Wall Street, con experiencia en minería, materias primas y mercados internacionales. En una época en la que invertir en el extranjero era poco común, Bache amplió el acceso de los inversores estadounidenses a las oportunidades globales. La firma que fundó se fusionaría y evolucionaría a través de varios nombres durante las décadas siguientes, hasta convertirse finalmente en parte de lo que hoy es Wells Fargo Advisors, un testimonio de la solidez de la institución que creó.

Década de 1890: Otto Hermann Kahn, finanzas y cultura: Como socio principal de Kuhn, Loeb, Otto Hermann Kahn contribuyó a la reorganización de las principales compañías ferroviarias estadounidenses, convirtiéndose en uno de los financieros más destacados de su generación. Igualmente reconocido como mecenas de las artes, Kahn utilizó su influencia para promover una mayor aceptación de la comunidad judía dentro de la élite estadounidense.

La década de 1900: Paul Warburg, arquitecto de la Reserva Federal: Cada vez que la Reserva Federal fija los tipos de interés, ejerce una autoridad que se remonta a Paul Warburg, considerado el padre intelectual del Sistema de la Reserva Federal. Él importó conceptos de la banca central europea que modernizaron las finanzas estadounidenses tras devastadoras crisis bancarias, una influencia que aún se percibe más de un siglo después.

La década de 1910: Bernard Baruj, de Wall Street a la Casa Blanca: La trayectoria profesional de Bernard Baruch unió mundos raramente conectados: un legendario especulador de Wall Street que se convirtió en asesor de confianza de varios presidentes, dirigiendo la movilización industrial estadounidense durante la Primera Guerra Mundial.

Década de 1920: Julius Rosenwald, pionero del comercio minorista y filántropo: Convirtió a Sears, Roebuck en la principal cadena minorista de Estados Unidos (el equivalente a Amazon en su época). Donó decenas de millones a diversas causas en todo el país, financiando cerca de 5000 escuelas para niños afroamericanos en el sur segregado junto a Booker T. Washington, transformando así la filantropía y la educación estadounidenses.

La década de 1930: Sidney Weinberg, “el señor Wall Street”: Cuando la Gran Depresión casi destruyó a Goldman Sachs, Sidney Weinberg la rescató y la reconstruyó hasta convertirla en la principal firma de asesoría de Wall Street. Líderes corporativos y presidentes buscaban su consejo, lo que le valió el apodo de “el señor Wall Street”. Weinberg también desempeñó un papel fundamental ayudando a refugiados judíos a escapar de la Europa nazi.

La década de 1940: André Meyer, inventor de las transacciones modernas: En Lazard, André Meyer fue pionero de la era moderna de fusiones y adquisiciones, asesorando a corporaciones sobre el tipo de transacciones transformadoras que se convirtieron en el modelo de la banca de inversión tal como la conocemos hoy, al tiempo que se dedicaba a ayudar a los refugiados judíos europeos después de la Segunda Guerra Mundial.

La década de 1950: Arthur Burns, que moldea la política económica: Arthur Burns ejerció su influencia en los niveles más altos de la formulación de políticas económicas estadounidenses, desempeñándose como presidente del Consejo de Asesores Económicos y, posteriormente, como presidente de la Reserva Federal.

Década de 1960: Gus Levy, pionero del trading moderno: Gus Levy pasó de dirigir la mesa de operaciones unipersonal de Goldman Sachs a convertirse en socio principal de la firma, transformando el trading en Wall Street. Fue pionero en la práctica del trading en bloque, ejecutando la que en su momento fue la mayor operación de este tipo en la historia, y desarrolló el negocio de arbitraje de riesgos que más tarde se convertiría en un pilar de la banca de inversión moderna. Levy también fue uno de los grandes filántropos judíos de la época, recaudando enormes sumas para causas benéficas y comunitarias judías en Nueva York.

La década de 1970: Felix Rohatyn, el banquero que salvó a Nueva York: La historia de Felix Rohatyn es una de las más destacadas de esta lista. Sobreviviente del Holocausto, Rohatyn orquestó el rescate de la ciudad de Nueva York de la casi bancarrota en 1975, convirtiéndose en el banquero de reestructuración más importante de Estados Unidos gracias a su trabajo en Lazard, prueba de que la experiencia financiera puede estabilizar no solo empresas, sino gobiernos enteros.

Década de 1980: Michael Milken, creador de un nuevo mercado de capitales: Las innovaciones de Michael Milken crearon el moderno mercado de bonos de alto rendimiento, facilitando el acceso al capital a miles de empresas emprendedoras que, de otro modo, jamás habrían obtenido financiación. A pesar de las controversias legales que siguieron, los cambios estructurales que Milken introdujo en las finanzas corporativas resultaron perdurables, y posteriormente se convirtió en uno de los principales benefactores filantrópicos de la investigación y la educación médica en el país.

La década de 1990: Sandy Weill, el artífice del conglomerado moderno: Sandy Weill construyó Citigroup mediante una serie de adquisiciones trascendentales que transformaron la estructura de la banca global. Su modelo de “supermercado financiero”, que combinaba banca, corretaje, seguros y gestión de activos bajo un mismo techo, redefinió lo que podía ser una institución financiera moderna.

La década de 2000: Stephen Schwarzman, la institucionalización de una nueva clase de activos: Stephen Schwarzman convirtió a Blackstone en la mayor gestora de activos alternativos del mundo, contribuyendo a institucionalizar el capital privado, el crédito privado y la inversión alternativa como pilares fundamentales de las finanzas globales. Su influencia ha transformado la forma en que los fondos de pensiones, las fundaciones y los fondos soberanos invierten billones de dólares.

La década de 2010: Larry Fink, administrador del capital mundial: Bajo el liderazgo de Larry Fink, BlackRock se convirtió en la mayor gestora de activos del mundo, administrando más de 6 billones de dólares al final de la década. Más allá de la magnitud de la empresa, Fink contribuyó a democratizar la inversión, ampliando el acceso a fondos mutuos, ETF y otros instrumentos de inversión de bajo costo que pusieron a Wall Street al alcance de millones de estadounidenses comunes que antes tenían poco acceso a los mercados.

La década de 2020: Janet Yellen, un hito histórico: Janet Yellen hizo historia al convertirse en la primera mujer en presidir la Reserva Federal y, posteriormente, en la primera mujer en ocupar el cargo de Secretaria del Tesoro de Estados Unidos. En estos puestos, lideró la respuesta del país ante la inflación, la crisis del sector bancario y los desafíos económicos posteriores a la pandemia, dirigiendo tanto la política monetaria como la fiscal en uno de los momentos más trascendentales de la historia económica moderna estadounidense.

Un legado del que estar orgullosos: En conjunto, estas veinticinco vidas narran una historia extraordinaria que abarca dos siglos y medio: inmigrantes e hijos de inmigrantes que, una y otra vez, se encontraron en el centro de los momentos financieros más importantes de Estados Unidos, financiando su revolución, fundando sus grandes bancos de inversión, diseñando su banco central, rescatando su ciudad más grande y administrando billones de dólares de la capital mundial.

Es una historia aún más extraordinaria si consideramos que muchas de estas figuras alcanzaron el éxito a pesar del antisemitismo real, desde la humillación pública de Joseph Seligman en un hotel de Nueva York hasta los prejuicios generalizados que los banqueros judíos enfrentaban habitualmente en Wall Street. Y, sin embargo, década tras década, no solo perseveraron, sino que sobresalieron, sin dejar de apoyar a su propia comunidad: financiando sinagogas y hospitales, rescatando refugiados y respaldando causas judías en todo el mundo.

Mientras los judíos estadounidenses afrontan una nueva y difícil ola de antisemitismo, esta historia ofrece perspectiva y orgullo. La historia de los judíos estadounidenses es inseparable de la historia económica de Estados Unidos. Generación tras generación, los judíos estadounidenses han logrado grandes éxitos, y continúan haciéndolo hoy en día.

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