Recientemente, una conversación sobre crianza de los hijos generó un amplio debate después de que la Dra. Edith Bracho-Sánchez, pediatra de atención primaria en el Centro Médico de la Universidad de Columbia, compartiera varios consejos sobre crianza en las redes sociales. Sus comentarios provocaron fuertes reacciones tanto de padres como de profesionales, especialmente en relación con un desafío familiar común: la hora de la comida.
Un enfoque diferente para la hora de la comida
Una de las recomendaciones más comentadas de la Dra. Bracho-Sánchez se refiere a qué sucede cuando los niños rechazan la comida familiar. Aconseja a los padres que no preparen comidas aparte para los niños que no están contentos con lo que se sirve. En cambio, los niños deberían comer la comida preparada para la familia o, si lo prefieren, no comer.
Según la Dra. Bracho-Sánchez, negociar constantemente con los niños u ofrecerles comidas alternativas les enseña que las decisiones de los padres son negociables. Con el tiempo, cree que esto puede debilitar los límites familiares saludables y dificultar que los niños acepten restricciones.
La pediatra compartió que una vez dejó que su hijo se fuera a la cama sin cenar después de que rechazara la comida familiar. Dijo que, simplemente, comió más en el desayuno a la mañana siguiente y, de esa manera, aprendió una lección importante.
“Eliminar la incomodidad momentánea de un niño no es realmente protegerlo. Todo lo contrario”, explicó.
Sus comentarios no tardaron en generar críticas en internet, y algunos argumentaron que ningún niño debería acostarse con hambre y que seguir ese consejo podría ser perjudicial.
¿La sobreprotección beneficia a los niños?
Al mismo tiempo, muchos educadores respaldan la perspectiva de la Dra. Bracho-Sánchez. Argumentan que muchos niños hoy en día tienen dificultades para resolver problemas porque han sido protegidos de demasiados desafíos cotidianos.
Su razonamiento es sencillo. Cuando los padres intervienen constantemente, negocian en nombre de sus hijos o eliminan todos los obstáculos antes de que el niño tenga la oportunidad de afrontarlos, pueden transmitir involuntariamente un mensaje perjudicial: “No eres capaz de resolver esto por tu cuenta”.
Desarrollando la resiliencia emocional
La Dra. Bracho-Sánchez cree que la resiliencia emocional no se desarrolla evitando las dificultades, sino aprendiendo a superarlas. En su opinión, los niños se fortalecen cuando sus padres están presentes, les brindan apoyo y confían en su capacidad para afrontar los desafíos.
En lugar de proteger a los niños de cada decepción o fracaso, la doctora cree que los padres deberían brindarles oportunidades para desarrollar resiliencia, independencia y confianza. Según ella, proteger a los niños de cada experiencia incómoda es una de las maneras menos efectivas de prepararlos para la vida adulta.
















