728 x 90

¿Cuál es el motor detrás de todos nuestros deseos y mensajes de un “año bueno y dulce”?

¿Cuál es el motor detrás de todos nuestros deseos y mensajes de un “año bueno y dulce”?

Sivan Rahav Meir

Miren por un momento todos los mensajes con buenos deseos para el Año Nuevo que se están enviando, sin parar en estos días. Podemos observar todo esto con un poco de cinismo, pero, en realidad, es emocionante: hay una nube de optimismo y renovación que parece cubrirlo todo. 

Cada conversación, incluso la más trivial, termina ahora con un deseo afectuoso.

Y aquí hay algo más profundo: las bendiciones y los buenos deseos que brotan espontáneamente de nosotros en esta época revelan cuál es nuestro motor interior, nuestro ADN judío. 

Cada año, en Rosh Hashaná, proclamamos que el mundo no está abandonado a su suerte, que no es un caos. Este mundo tiene un Rey que lo creó y lo dirige. Y este Rey es bueno, y conduce al mundo hacia el bien, incluso por caminos que no siempre logramos comprender.

De aquí nace el eterno optimismo de los judíos. Cada vez que deseamos un buen año, bendecimos, rezamos, creemos y esperamos lo mejor, estamos expresando esta verdad: nos conectamos con la fe en el bien que guía y conduce al mundo.

Así que yo también me uno a esta sintonía que compartimos:

Gracias a todos ustedes por este año. Que con la ayuda de Di’s, seamos inscritos y sellados para una buena vida, y que este sea, para todos nosotros un año bueno y dulce.

Noticias Relacionadas