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¡Lo mejor aún está por venir!

¡Lo mejor aún está por venir!

Sivan Rahav Meir

Yom Kipur terminó, pero lo mejor todavía está por venir. Solemos pensar que el punto culminante de las festividades es Yom Kipur, la oración de Ne’ilá, y que ahora, esto es todo: descendemos de la cumbre espiritual y volvemos a la rutina conocida. Pero no es así. En realidad, Yom Kipur es solamente un día del año. El objetivo es extraer de él la energía adecuada para los otros 364 días.

Así escribe el rabino Abraham Itzjak HaCohen Kook: “Estos días entre Yom Kipur y Sucot fueron destinados a educarnos para volver a ocuparnos de los asuntos de este mundo”.

Después de un mes de oraciones de Selijot y de misericordia, después de haber ayunado durante todo un día y habernos sentido un poco como ángeles, tenemos por delante otra festividad: Sucot. Y esta requiere de mucha preparación práctica: hay que construir una Sucá -una cabaña- y comprar las cuatro especies. 

Y la festividad en si todavía está por delante, con las comidas familiares, los invitados, el ruido proveniente de la Sucá de los vecinos y los niños de vacaciones de la escuela.

Ahora tomamos todas las plegarias y los deseos, toda la santidad, todas las buenas resoluciones que asumimos en Yom Kipur, y llevamos todo eso a la vida práctica: a las tablas de madera, a la cocina, a las decoraciones de la Sucá y a las cuatro especies.

Estos días culminantes se llaman la vida misma.

Así que disfruten de estos días. Reconozcan su importancia. Ellos nos enseñan a no dejar la santidad de Yom Kipur solamente en la oración de Ne’ilá dentro de la sinagoga, sino a llevarla a nuestro hogar, a nuestra vida, al aquí y ahora.

¡Que tengas mucho éxito!

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