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¡Un poco más!

¡Un poco más!

Sivan Rahav Meir

La trabajadora social Gal Cohen escribe lo siguiente, relacionándolo con la Parashá y con nosotros:

“¿Te sientes bien? Te veo un poco preocupada”.

“Sé que tienen un Bar Mitzvá este Shabat. ¿Te ayudaría que prepare una torta?”.

“Ayer no viniste al trabajo. ¿Está todo bien?”.

¿Les ha pasado alguna vez que alguien les haga alguna pregunta de este tipo?

Ninguna de estas preguntas es obligatoria, pero cada una de ellas llena el corazón. Es una manera de “mirar más allá”, y por eso tiene un encanto especial.

Se trata de tener iniciativa, de saber ponerse en el lugar del otro, de comprenderlo y captar qué necesita, incluso cuando no lo expresa con palabras.

Esta sensibilidad hacia los demás es como un “músculo” que siempre podemos desarrollar y fortalecer, a cualquier edad y en cualquier etapa de la vida.

En la Parashá de esta semana, Eliezer, que está buscando una esposa para Itzjak, llega a un pozo, se encuentra con Rivka y le pide que le dé agua para beber. Él pide agua solamente para sí mismo, pero Rivka no se limita simplemente a cumplir con lo que Eliezer le pidió. Ella ve más allá: “*Y ella dijo: También sacaré agua para tus camellos”.

La palabra “también” es muy significativa. Rivka percibe aquello que no se ha dicho. Observa y comprende que los camellos de Eliezer también están allí y, por supuesto, tienen sed. Ella busca la mejor manera de ayudar, incluso cuando nadie se lo ha pedido expresamente.

¿Quién no quisiera tener un amigo así? ¿Una amiga así? ¿Una esposa o un esposo así?

Nosotros tuvimos el privilegio de tener una madre así: nuestra Matriarca Rivka.

Los invito a detenerse una vez, durante el día de mañana, y pensar cómo podemos dar continuidad a este camino. ¿Cómo podemos aprender a mirar un poquito más allá y hacer un poquito más por los demás?

A veces, los gestos más grandes nacen de pequeños detalles que nadie nos pidió hacer.

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