Sivan Rahav Meir
16 de noviembre de 2020
Hace un año atrás estuve en este mismo auditorio junto con 4000 emisarios de Jabad.
Ayer, Rabbi Kotlarsky, quien está a la cabeza de las organizaciones religiosas y educativas de jasidut Jabad al rededor del mundo, estuvo parado solo, sin audiencia.
La famosa fotografía anual de todos los emisarios juntos no se tomó, y se les pidió a todos que se quedaran en casa debido al corona.
En estos tiempos tan difíciles, el mensaje de Rav Kotlarsky a los miles de emisarios de Jabad y a todo el mundo judaico que lo vio ayer fue de importancia especial:
En la porción de la semana, Itzjak nuestro Patriarca se enfrenta a un desafío difícil. Sus enemigos taparon todos los pozos de agua que había cavado su padre. ¿Qué hace el entonces? Vuelve a cavar nuevos pozos. Busca la forma de volver a encontrar agua.
Nosotros nos encontramos frente a este tipo de desafío hoy en día-nuestras sinagogas están cerradas, las comunidades no han podido reunirse, las personas inclusive no pudieron pasar juntos la noche del seder de Pesaj o el de Rosh Hashaná.
¿Qué hacemos entonces? Salimos a cavar nuevos pozos. Empezamos enseñando desde lejos y estudiamos on-line, mandamos cientos de miles de comidas para la noche del Séder a aquellos que pasaron por primera vez, la noche del Séder solos, hacemos minyanim en espacios abiertos cumpliendo con las recomendaciones establecidas.
Frente a esta situación del corona hubiéramos podido decir: “Lo sentimos mucho, aunque debiéramos hacer algo en este momento pero simplemente no podemos”. Pero ésta no es la respuesta, siempre podemos encontrar nuevas maneras para hacer.
¿Cuál es el remedio adecuado para una situación como ésta? A veces, cuando alguien está enfermo y los médicos no saben exactamente cómo tratarlo, le dan al enfermo un cocktail de medicamentos. Simplemente toman lo mejor de todo lo que hay. Ahora nosotros debemos hacer de la misma manera. Debemos tratar de agregar el bien en todos los niveles, sea en actos de bondad, en estudio de Torá, en los Tefilin, en la Tedaká (actos de caridad), en la mezuzah, en nuestras Tefilot (oraciones). Esta es nuestra manera de adelantar el mundo hacia el fin de esta pandemia y hacia la Redención completa y final.
















