Zera Shimshon
19 de noviembre de 2020
Itzjak dijo a su hijo: “¿Cómo es que fuiste tan rápido para encontrar, mi hijo?”. Y él dijo: “Porque Hashem, tu Di’s, lo preparó para mí”.
Itzjak Abinu preguntó a su hijo Iaacov cómo pudo preparar su comida tan rápidamente. Iaacov Abinu respondió diciendo: “Hashem tu Di’s lo preparó para mí”. ¿Por qué Iaacov no se limitó a decir que Hashem lo ayudó? ¿Por qué agregó las palabras “tu Di’s”?
La implicancia de las palabras de Iaacov era que había ocurrido un milagro que le permitió encontrar la comida perfecta rápidamente. El estaba preocupado que su padre hubiera decidido no tomar parte de la comida por existir alguna posibilidad de beneficiarse de un milagro, dado que la Guemará (Taanit 24a) dice que es prohibido beneficiarse de milagros.
Deseando asegurarse que su padre aceptara la comida, Iaacov Abinu dijo: “Porque Hashem tu Di’s lo preparo para mí”, significando que para alguien como Itzjak Abinu no había razón para rechazar la comida.
¿Por qué no?
Cuando Iaacov soñó con la escalera que llegaba al cielo, Hashem se le apareció y se llamó a sí mismo: “Di’s de Abraham, tu padre, y Di’s de Itzjak”. Rashi (Bereshit 28:13) afirma que Hashem no apegó su nombre a una persona viva. El lo hizo así en este caso porque los ojos de Itzjak se habían apagado y estaba confinado en su casa, era como si se hubiera muerto, y el Iétzer Hará lo había abandonado.
Iaacov Abinu le estaba diciendo a su papá: “Dado que no tienes el Iétzer Hará, es como si ya estuvieras en el Olam Habá, el mundo por venir. Aunque recibir beneficios de un milagro puede remover a una persona de su Olam Habá, tú, padre, puedes en realidad obtener ese goce, y por eso puedo decirte: No hay razón para ti de no tomar parte de esta comida”.
















