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La mayor innovación

La mayor innovación

Sivan Rahav Meir 

Cierta vez se me pidió que escogiera el versículo que más gusta en toda la Torá. Los organizadores de aquel proyecto se sorprendieron un poco al escuchar que había escogido algo de la parashá de esta semana, parashat Toldot: “Itzjak volvió y cavó los pozos de agua que habían cavado en los días de su padre Abraham y que los filisteos taparon después de la muerte de Abraham. Y los llamó con los mismos nombres que les diera su padre”.  

¿Qué hay de especial aquí? Se trata de un hombre que hace aquello que su padre hizo. Cava los pozos que fueron tapados. Y cuando los vuelve a nombrar no trae nada nuevo, sino que les vuelve a dar los nombres que su padre había escogido. 

Vivimos en un mundo lleno de novedades y emociones. En todo momento debes volver a renovarte ya que toda forma o modelo se vuelve pasado en un minuto. Itzjak nuestro Patriarca actúa luego de la gran revolución de Abraham. Detrás de la innovación presentada por su padre, el primer judío que se rebeló frente a la idolatría, la revolución de Itzjak es otra: la de no ser un rebelde. Seguir en el camino trazado, continuar las tradiciones, cavar una vez más los mismos pozos.  

Tomar el modelo de Itzjak es el remedio para que nuestra generación frenética y trastornada reflexione: Itzjak nos recuerda que el mundo reposa también sobre la dedicación, la constancia, el trabajo duro y la inversión. No solamente en los momentos que son “wow”, sino que también en el simple amor al hogar de su padre y en el querer continuar por el mismo camino. 

Shabat Shalom.

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