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Nathalie Riess
31 de diciembre de 2020
Hola y bienvenidos a nuestra inspiración diaria “Agua fresca para el alma” con Nathalie Riess.
Hoy quiero hablar de cómo ver el éxito en el fracaso.
La porción que leemos esta semana, Vayejí, no es solamente la última porción del primer libro –Bereshit, Génesis- sino que relata de manera única, la reconciliación entre Yosef y sus hermanos.
Sus hermanos temían que Yosef no los haya perdonado realmente por haberlo vendido como esclavo en Egipto, y que al morir Yaakov, su padre, éste se vengaría de ellos.
Y al expresarle a Yosef el temor que tenían, éste los calmó con el siguiente versículo:
No teman. ¿Acaso yo puedo estar en el lugar de D-S? Ustedes tenían la intención de hacerme daño, pero D-S, tuvo una mejor intención que resultó siendo buena para mí. Para haber llegado a lograr todo esto que existe ahora, el haber salvado tantas vidas.
Entonces, no teman, yo voy a mantenerlos tanto a ustedes como a sus hijos.
Los calmó y les habló suavemente.
Y ésta fue realmente la segunda vez que los reconfortó con palabras sutiles y con fe completa, sin ninguna insinuación de rencor o venganza.
La primera vez fue cuando les reveló que Tzofnat-Paaneaj el interpretador de los sueños que era virrey no era más que el mismo Yosef.
Diciéndoles yo soy Yosef su hermano que vendieron a Egipto, ahora no estén avergonzados ni nerviosos, porque esto todo fue un plan mayor para salvar miles de vidas. Estos dos años ha habido una terrible racha de hambre, y en los próximos 5 años no habrá posibilidad de arar ni cosechar. D-S me mandó antes que a ustedes para asegurarme que no les falte nada. Ustedes no fueron los que me mandaron aquí, sino D-S.
En este momento cambió el paradigma tanto de la fe como de la providencia divina. Aquí nació realmente el perdón entre seres queridos y en general, y se estableció la providencia divina como valor en el curso de la vida.
Y no como expresa Joseph Héller, autor americano y novelista cuando habla de la historia, que dice; “Una bolsa de basura de coincidencias al azar, abiertas hacia el viento”.
En el judaísmo, estudiamos que todo tiene razón de ser y existir, todo es parte de un plan mayor; no siempre lo veremos, o entenderemos péro en muchas ocasiones, logramos completar el rompecabezas o por lo menos ver más claro…
La inteligencia emocional sumamente refinada de Yosef fue capaz de palpar esto. El sabía desde el principio que todo era parte del plan mayor, tanto la venta, como las falsas acusaciones de la esposa de Potifar, su tiempo preso, y su decepción al ver que su mayordomo jefe no asistió en su liberación.
Todos estos eventos podrían haberlo llevado a una terrible depresión; sin embargo, utilizó las oportunidades en todos estos obstáculos y desarrolló las cualidades de un líder ejemplar.
La abilidad de seguir a pesar de la oposición, la envidia y las falsas acusaciones.
Todos nos encontramos con fracasos en nuestras vidas y decepciones, Steve Jobs relata que hubo tres eventos del destino en su vida que lo formaron, el haber sido expulsado de la universidad, cuando lo botaron de la compañía Apple -la que había fundado- y el haber sido diagnosticado con cáncer de páncreas, todos estos fracasos, fueron su trampolín al éxito y los utilizó para tal.
Igualmente Viktor Frankl, que en el medio de las peores circunstancias, en un campo de concentración, desarrolló las mayores de las fuerzas y un método psicoterapéutico llamado logoterapia, que ayudó a millones de personas y aún ayuda, y a través de su libro “En búsqueda de una vida de significado”, estremeció a las masas cuando desde su propia experiencia nos transmitió la convicción absoluta que la verdadera felicidad y libertad están en nuestra forma de pensar y no en las circunstancias o los hechos.
Mucha gente discutirá sobre qué es lo que mantiene a un líder firme a pesar de los fracasos y los retos, unos dirán tenacidad o el creer en sí mismos. Pero Yosef tenía un arma más potente aún. La convicción en lo que se llama Hashgajá Pratit, la providencia divina, el saber que todo es parte del plan mayor y mantener una actitud positiva en todo momento, y saber que él es tan sólo el co-autor de su vida. Esto lo despojó de todo resentimiento y rencor.
La vida de Yosef nos comprueba que todos podemos ver nuestras tragedias personales a través del lente de nuestro pensamiento. El poder de observar nuestra vida no sólo basada en hechos concretos, individuales sino lograr ensanchar nuestro paradigma y verlo como parte de una cadena de acontecimientos conectados y dependientes uno del otro, donde cada uno es absolutamente necesario para alcanzar nuestro potencial individual y global.
Todos encontraremos retos, envidia, oposición y celos a lo largo de nuestras vidas, pero es nuestra decisión: ¿Hacia dónde queremos enfocarnos? ¿En pelear? ¿En escapar? ¿En rendirnos? O en decir como Yosef, tu querías mi mal, pero D-s quería mi bien, de esta manera triunfaremos con nuestra fuerza intacta y la energía no disminuirá.
Y como dijo Winston Churchill:
“Éxito es la habilidad de ir de fracaso en fracaso sin perder entusiamo”
Y es verdad que no todos somos Yosef, pero gracias a las enseñanzas que dejaron nuestros patriarcas, eruditos y gigantes del Jasidut -y con el aporte también de los grandes de la psicolog[ia y los estudiantes y maestros de la psique humana-, sabemos que todos somos capaces de cambiar nuestro estado de ánimo a través de cambios mentales; pero yo quiero agregar, que he aprendido, a través de mi vida y la de otros a quienes asisto profesionalmente, que el estado mental, aunque siendo imperativo para una vida satisfactoria, el estado emocional, espirirtual y f[isico, no son menos importantes.. y hay que trabajarlo.
Robin Sharma, en su excelente libro “El club de las 5am”, explica cómo los 4 imperios y una de las mejores maneras de lograrlo es preguntándonos: “¿Qué es lo que esta experiencia me ha enseñado, y me ha ayudado a lograr que sin ella no hubiese sido posible?
No somos Yosef, pero tenemos una chispa de él.
¡Shabat Shalom!
















