Nathalie Levy Riess
B”H
Hola y bienvenidos a nuestra inspiración diaria “Agua fresca para el alma” con Nathalie Riess
Hoy quiero hablar de lo que significa vivir en la oscuridad.
La novena de las 10 plagas que atacaron a Egipto fue la oscuridad.
“Y D-S le dijo a Moisés, estrecharas tu brazo hacia los cielos y caerá una terrible oscuridad en la tierra de Egipto y la oscuridad será palpable”
Rashi, el comentarista principal de la Torá explica: Era un tipo de oscuridad tan densa que se podía palpar.
La oscuridad que cayó sobre Egipto no era como la oscuridad de la noche que conocemos; de hecho se explica que ningún hombre podía ver a su vecino ni hermano y por tres días nadie podía moverse de su lugar, tanto así que se cuenta que quien estaba de pié no podía sentarse y viceversa, Fue una plaga paralizante.
Las diez plagas pueden entenderse en muchos niveles, especialmente en los mensajes que éstas traen, y nos enseñan lecciones de vida y comportamiento en cada generación.
En Psicología, cuando habla de oscuridad, se refiere a un estado depresivo que va acompañado y está alimentado por desesperación y falta de propósito, pero sobre todo falta de vitalidad. La depresión no es falta de alegría sino falta de vitalidad.
Toda persona experimenta, en algún momento de su vida algún nivel de tristeza y melancolía, pero aquellas personas que están en la lucha largo períodos de tiempo y se ven afectados en todos los niveles de su vida por esta condición, la Torá lo describe como atacados por la plaga de oscuridad. Sobre todo, porque lo peor de la depresión es la parálisis que la acompaña.
La depresión causa a la persona a sentirse sola, aunque no lo esté, a creer que nadie la entiende, y eso la lleva a perder interés en todos y todo lo que la rodea siendo percibida como insensible y descuidada.
Esta es la parte de la plaga que “no podían ver a sus vecinos o hermanos”, y la fase número tres es la parálisis, es hundirse en el abismo hasta perder la perspectiva de la vida y su valor.
Rabi Najman de Breslev explica que la inclinación negativa, el Iétzer Hará, está más interesado en la depresión que sigue a un pecado que el pecado en sí, porque nada es más física emocional y mentalemente debilitante y devastador que la depresión misma.
Todos cometemos errores, algunos garrafales, que nos llevan a la vergüenza y arrepentimiento, y si no tratamos el sentimiento de culpa a tiempo, se puede convertir en una carga demasiado pesada a cargar.
Afortunadamente, las puertas de la Teshuvá están siempre abiertas y curan de raíz el post efecto de la transgresión, pero eso toma un proceso espiritual verdadero, lleno de coraje y honestidad.
Al hacer este proceso espiritual, nos damos la oportunidad de reparar en vez de evadir y enterrar los sentimientos, damos la oportunidad a nuestra mente cuerpo y alma a alinearse en trabajo conjunto hacia la recuperación. Al no inclinarnos por la opción de enfrentarnos y mirar al monstruo a los ojos, caemos en peligro de deprimirnos y desesperarnos llenándonos de culpa y remordimiento.
El éxodo de Egipto, tanto de manera nacional como personal, tomó el coraje de enfrentarse a la oscuridad para regresar a la luz. Como está escrito en la continuación de los versículos anteriormente mencionados:
“Todos los hijos de Israel tenían luz en sus residencias”.
A pesar del abuso, la opresión y la esclavitud, a pesar de encontarse en un momento de oscuridad, ellos cargaban la esperanza de la luz, esperaban su salvación aferrándose a la posibilidad de un mejor futuro, de iluminación y claridad.
Y al igual que la plaga de la oscuridad llegó justo antes de la redención, igualmente, nuestras horas más oscuras van precedidas de luz.
Y viviendo en estos momentos de pandemia mundial, donde reina la desesperación, la duda, la incertidumbre y el aislamiemto, donde podríamos sentirnos paralizados, creo que podemos sentir en gran parte un poco de la oscuridad que amenaza al mundo
Al entender este secreto debemos decidir nunca rendirnos, éste es el antídoto más efectivo contra la inclinación negativa, el saber que todo es una prueba y que mientras más difícil sea, más cerca está la salvación.
Mientras más oscuridad haya, más cerca está el amanecer.
Este es el trabajo de este més, el mes de Shevat, el mes en que celebramos Tu Bishvat, el año nuevo de los árboles, el día que empieza la creación del fruto en el árbol, que a pesar de que no vemos el fruto aún, igual lo celebramos “porque tenemos fé en el proceso de vida, regeneración y crecimiento”.
En hebreo, el tiempo donde empieza el florecer se llama Shirá, canción.
La canción de las hierbas. Que aún están en la oscuridad de la tierra y sin embargo cantan.
Tu Bishvat, en su esencia, es el entendimiento que aunque las cosas parezcan que están estancadas en nuestras vidas y paralizadas, en realidad están plantadas y están pasando por el proceso natural de toda semilla, aprendemos que no hay espera que sea en vano.
Este mes es un mes para pedir que seamos capaces de ver lo escondido, si no con nuestros ojos físicos, que nuestra visión espiritual sea la que lo vea, y ésta es una característica femenina. La intuición.
Del mismo modo que la madre tierra sabe que, aunque aún estamos en el medio del invierno, y aún no vemos nada de lo que está por nacer, ella saber que pronto brotarán nuevas oportunidades, y todo esto es temporal.
Y hago un llamado, a las mujeres, que entendemos renovación, regeneración, finales y comienzos que componen ciclos, un llamado para conectarnos a nuestra intuición y emanar la energía de optimismo y esperanza; sabemos que, aunque pasemos y el mundo este pasando por momentos oscuros, el único proceso y camino para ver la luz es seguir con una visión… Y no es secreto que cuando las mujeres estamos llenas de fé y esperanza y nos conectamos con el poder de la intuición, y la certeza, somos capaces de influenciar a nuestras parejas, hijos, familias y sociedad en general.
Esa energía femenina es la energía que nos llama esta era. Tanto a hombres como a mujeres. Ser cocreadores requiere fé en el proceso de hacer lo que esté en mis manos, y dejar que el proceso fluya a la perfección divina.
Sembrar. Cuidar. Esperar…. y al final, veremos la flor, la redención, la luz tal cual como estaba destinada.
¿Suena utópico? ¿Fantasía? No lo es.
Deseándonos a todos, que logremos conectarnos al poder de creación, intuición y alegría, les deseo un mes lleno de vitalidad regeneración y entusiasmo y sobre todo agradecimiento por toda la abundancia que tenemos ¡y que aún está por llegar!
Muchas gracias y como lo insinúan las letras de este mes de shevat she nishmá besorot tovot. ¡Que escuchemos buenas noticias!
¡Un día maravilloso!
















