Sivan Rahav Meir
He aquí unas cifras impactantes: siete personas se ahogaron en las playas de Israel y en piscinas, en las últimas 24 horas. Desde el comienzo de la temporada de verano, 22 israelíes se han ahogado, incluidos 12 niños, y 133 personas necesitaron tratamiento médico, y esto que el mes de agosto aún no ha empezado.
Las razones son varias: bañarse en playas no designadas como playa, entrar en un mar tormentoso, niños entrando al agua sin la vigilancia de los padres y más.
Pensé que el coronavirus cambiaría nuestra perspectiva. Estuvimos tan preocupados por cada enfermo que necesitaba de un respirador artificial, hemos contados cada paciente y víctima del coronavirus en los últimos dos años, nos cuidamos, mantenemos la distancia y ponemos las mascarillas… ¿Cómo es posible que esta pandemia no nos haya enseñado a valorar más la vida del ser humano, bajo cualquier circunstancia?
Y se supone que éste es el período anual mágico de viajes en el país. Millones de israelíes salen a pasear e inclusive la porción de la semana describe, con lindas palabras los hermosos paisajes de nuestra tierra: “Pues Hashem, tu Elokim, te lleva a una tierra buena, tierra de torrentes de agua, de manantiales y aguas subterráneas que afloran por el valle y la montaña; tierra de trigo, de cebada, de uva, de higo, de granada; tierra de olivas de aceite, y de miel.”
Que estos versículos de bendición se cumplan en nosotros de ahora en adelante.

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