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El celular y el libre albedrío

El celular y el libre albedrío

Sivan Rahav Meir 

“Shalom Sivan te escribe Avi Nave desde Maalot. Soy educador y, aunque esto es un cliché, el trabajo en la escuela es más fácil que el trabajo que hay en la casa. 

Estamos en el apogeo del verano y hemos llegado a la conclusión de que nuestros dos mayores retos son los dispositivos móviles y las dificultades para despertarnos por la mañana.  

Por supuesto que uno está conectado con el otro. Cuando uno se sienta frente a una pantalla hasta la media noche, el resultado es que trato de despertar a los niños decenas de veces cada mañana, grito al subir una y otra vez las escaleras de la casa y, al hacerlo, brindo el servicio de despertador a todo el vecindario.  

Y la noche se vuelve día y el día se vuelve noche. Esto es agotador, tedioso e inclusive desmoralizante.  

Pero yo escribo para contarte que mi esposa y yo hemos encontrado una solución. En la Porción de la semana está escrito “Mira, hoy presento frente a ustedes la bendición y la maldición”, o sea hay en la vida el libre albedrío. En la crianza de los hijos en particular, creo que uno no debe aceptar la situación, sino que debe tomar la iniciativa.  

Así que hemos comprado unos relojes despertadores sencillos, en vez del reloj del celular y establecimos que a las diez y media de la noche todos metan los celulares en una caja. Todos. Los adolescentes se sorprendieron de que nosotros también nos uniéramos a la nueva regla.  

¿Qué ha pasado desde entonces? Todos duermen en la noche y se paran en la mañana. Increíble. Nuestro hijo, por ejemplo, se despierta temprano en la mañana, se prepara un café y sale a rezar Shajarit. Yo sólo estoy esperando la queja de los vecinos cuyo servicio de despertador ha sido cancelado… ¿Y qué pasa en las noches? Hay más tiempo para leer, para conversar uno con el otro y para más cosas que han desaparecido de nuestro mundo.  

En los primeros días, dejé una computadora encendida para mirar los mensajes de WhatsApp, pero eso también está dejando de ocurrir. Estamos pasándola bien. 

¿Cuál es la conclusión? Pensar de manera creativa (y a veces ser creativo es algo muy simples: una caja para los celulares y un reloj despertador), dar el ejemplo personal, no pedirles solo a los otros que hagan cosas y creer que es posible cambiar”.

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