Sivan Rahav Meir
Mi sobrina Roni celebró su Bat Mitzvah y pensé cuál podría ser una bendición apropiada para ella. Nosotros somos de otra generación. Si en algún momento se acostumbraba a celebrar un Bat Mitzvah con devoción, si se vivía con miedo existencial y se trataba de guardar la identidad a cualquier precio, hoy en día el mundo es más abierto, más cómodo y nos trata mejor. Todo está disponible y es accesible. Ya no es un problema construir una Sucá, emigrar a Israel o estudiar Torá. Entonces ¿qué le queda a esta generación por hacer?
Le dije a Roni que la pregunta, hoy en día, no es “Si” tú cumples, sino “Cómo” lo cumples. Obviamente, escucharás el sonido del Shofar en Rosh Hashaná. Ya no estamos en una época en la cual teníamos que andar kilómetros en la nieve para escuchar el Shofar, o que debíamos huir de los comunistas. Todo está bien. Hemos tenido el mérito de vivir de otra manera.
La pregunta es cómo escucharemos el shofar. ¿Será que nos emocionaremos, nos sentiremos renovados, entenderemos su significado?
La pregunta no es si haces aquello que tus padres te han pedido, sino cómo lo haces. No si rezas y cuidas Shabat, sino cómo rezas y cumples el Shabat. No si estudias, sino cómo lo haces. O sea, la pregunta es de hecho, no sobre aquello que haces, sino que te emociona.
En resumen, la vida no es un listado de instrucciones técnicas a las cuales hay que ponerle una marca de cumplimiento. Las Mitzvot, con las cuales te comprometes a la edad de 12 años, no son un listado de tareas. No son un código de activación. La meta es, hacer entrar en nuestra vida todo el corazón, el alma y la intención.
Mazal Tov.
















