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Un tributo a los que perseveran

Un tributo a los que perseveran

Sivan Rahav Meir 

¿Cuántas veces nos detenemos para rendir tributo a la gente tranquila, devota y persistente?  

Hay que admitir que la historia de la vida de nuestro Patriarca Itzjak nos parece mucho menos dramática que la historia de Abraham. Abraham fue un revolucionario que se rebeló contra todas las convenciones y comenzó a establecer el judaísmo. Isaac no se insubordinó y esta fue su mayor rebelión, el continuar en el mismo camino que su padre.  

De allí que Parashat Toldot es un tributo a la segunda generación, un saludo a los que no crean dramas, lo cuales no tienen momentos “wow”, sino que solo trabajan, se afanan y hacen lo que sea necesario.  

Cuan gris y aburrido se considera el continuar lo que empezaron tus padres. Qué glorioso es recorrer el mismo camino, ahondar en él y encontrarle sentido, descubrir la novedad de la vida dentro y no fuera.  

Leemos cómo Itzjak vuelve a enfrentarse a los mismos desafíos que su padre se enfrentó, vuelve a cavar los mismos pozos, escucha las mismas promesas de D-s y todo esto despierta una gran admiración. Sin Itzjak y su devoción, Abraham se habría convertido en un único episodio. 

Esto es verdadero en la educación de los niños, en las relaciones y en cualquier campo: sin coherencia, determinación y profundidad, no se puede construir nada a largo plazo. 

Todos los comienzos son difíciles, y es costumbre hablar mucho de los que empiezan algo, pero también todos los seguimientos son difíciles, y los que continúan reciben mucha menos fama. Una vez al año, en esta Parasha, tenemos la oportunidad de hacerle un tributo a los que continúan haciendo. 

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