Rab Abraham Twerski
Sheminí Atzéret en realidad significa el octavo día “de retención”, en que Hashem nos retiene para que nos quedemos junto a Él. El Midrash nos brinda la razón para esta festividad que está pegada a Sucot con una parábola.
Un rey declaró siete días de fiesta durante los cuales las personas de todo el reino visitaban el palacio. Cuando culminó el séptimo día, el Rey dijo: “Estoy tan contento con mis súbditos aquí. Vamos a extender la fiesta un día más”. Así es en Sheminí Atzéret. Los judíos de todo Israel van al Templo de Jerusalem para Sucot. Cuando Sucot termina y cada uno está por regresar a su hogar, Hashem dice: “Su separación es muy difícil para Mí. Por favor quédense un día más”. Atzéret significa retener al pueblo un día más antes de que las personas vuelvan a sus casas.
Nosotros generalmente asumimos que la separación a la que Hashem se refiere es a la de los judíos abandonando Jerusalem y alejándose de Él. Uno de los maestros jasídicos dio una interpretación adicional. Durante los siete días de Sucot, judíos de todo Israel llegan juntos. Personas que no se habían visto unos a otros por algún tiempo pudieron reencontrarse. Se renuevan las amistades y se crean nuevas. Personas que trajeron ofrendas invitan a otros, especialmente a los pobres, para sumarlos a sus comidas. La festividad era un tiempo de camaradería.
Pero cuando cada uno regresaba a casa, la cercanía se desvanecería. Las grandes distancias separaban a los amigos. La semana laboral impedía grandes reuniones. Ocuparse del comercio probablemente causaría disensos, sea por competencia o explotación. Cada uno perseguía su ganancia personal, por lo que muchas veces se invadía la propiedad ajena. Hashem, por lo tanto, dijo: “La separación uno de otro es difícil para Mí de soportar. ¡Por favor quédense un día más! Dejemos que haya un día más de unidad y hermandad”.
¡Qué felices están los padres cuando sus hijos vienen juntos y están unidos unos a otros! ¡Cuán locos se ponen los padres cuando ven hermanos y hermanas peleando y discutiendo. Nosotros podemos entender fácilmente cuán placentero es para Hashem ver a Sus hijos unidos, y cuánto debe afligirlo verlos desgarrados.
La festividad nos motiva a regocijarnos todo el año. Si aplicamos las enseñanzas de Sheminí Atzéret y no permitimos que nuestras diferencias causen divisiones entre nosotros, podemos traer una gran alegría a Hashem y a nosotros mismos.
















