Sivan Rahav Meir
Una pequeña historia de los recientes acontecimientos en Ámsterdam, que me envió Taibi Kamissar, la emisaria de Jabad en esta ciudad:
“Es imposible describir cuánta ayuda mutua hubo aquí, desde la gran violencia contra los aficionados del equipo Maccabi. Pero no esperaba tal acontecimiento: una de las mujeres de la comunidad judía tenía el viernes por la mañana una importante entrevista de trabajo que llevaba esperando desde hacía mucho tiempo. Como el resto de nosotros, se despertó el viernes con una avalancha de mensajes llenos de preocupación, tratando de entender qué había sucedido en la noche en la ciudad. Al poco tiempo ella salió a ayudar, dirigiéndose en su coche hasta el corazón de la ciudad de Ámsterdam para buscar a una familia israelí desconocida que hospedaría en su casa hasta que encontrasen un nuevo vuelo de regreso a Israel.
La hora de su entrevista de trabajo había llegado y ella todavía estaba manejando. Cuando la llamaron de la oficina donde se llevaría a cabo la entrevista para preguntar dónde estaba, ella explicó que estaba ocupada ayudando con urgencia a la gente. ¿Y si pierdes tu trabajo por eso? Le preguntaron y ella respondió que, para ella, lo que estaba haciendo era lo más importante en este momento, era una emergencia y sus hermanos estaban en peligro.
Colgó la llamada, pero esto no fue el final. Al cabo de unas horas, volvió a recibir una llamada de la misma oficina. El jefe, dueño de la empresa, un judío poco relacionado con la comunidad había escuchado la historia y simplemente quería que le informaran que estaba contratada. Sin reunión, sin entrevista. Si ella es tan devota de su gente, dijo, ¡debería trabajar para nosotros!”.
















