Sivan Rahav Meir
1. La Parashá de la semana, Parashat Vaishlaj, es la octava Parashá del Libro de Génesis -Bereshit-. La Parashá habla del encuentro de Jacob con su hermano Esaú, quien amenaza con matarlo. La Torá no oculta el hecho de que Jacob tiene miedo: “Y Jacob temió mucho, y se angustió.” Pero canaliza su miedo en acción: envía a Esaú un regalo como gesto de reconciliación, reza a Di’s y pide ayuda, y también se prepara para la guerra. Nuestros comentaristas han aprendido, durante miles de años de esta Parashá, cómo enfrentar una amenaza y un desafío que se nos presente.
2. Nuestros sabios nos enseñan que Esaú el perverso no parece malvado. A primera vista probablemente parezca impresionante. El mal no siempre parece malo… las imágenes y los disfraces a veces nos confunden.
3. La oración de nuestro patriarca Jacob, la cual también se ha convertido en una canción famosa en nuestros días, puede enseñarnos mucho: “Me he empequeñecido por todas las bondades y toda la verdad que has hecho para tu con siervo”, le dice a Di’s. Me he empequeñecido: ante todo doy gracias por lo que tengo y vivo en un concepto de humildad y gratitud. Porque con mi bastón crucé este Jordán y ahora me he convertido en dos campamentos.” Jacob recuerda cómo cruzó el río Jordán teniendo sólo un bastón, estando solo, y ahora tiene una gran tribu, una gran familia y muchas posesiones. Y a partir de ahí pide salvación y ayuda en el futuro.
4. Antes del encuentro personal con Esaú, la Parashá describe una lucha espiritual: Jacob lucha de noche con un ángel, que representa a Esaú. El ángel no logra matarlo, sólo lo lastima. Nuestros enemigos, en todas las generaciones, no logran destruirnos por completo, sólo causarnos daño. Jacob continúa caminando, cojeando. En el transcurso de la lucha Jacob también recibe una bendición: un nuevo nombre: Israel. Desde entonces hasta el día de hoy este es nuestro nombre. Y de cada encuentro con el mal absoluto también pedimos obtener bendición, crecimiento y superación. Subir de nivel.
5. En la Parashá aparece un mandamiento, una mitzvá, de las 613 que tenemos: Dado que Jacob resultó herido en la zona del nervio ciático, todavía existe la prohibición de comer el nervio ciático de un animal. Esta es una Halajá que pertenece a la ley de kashrut. Es decir, después de que Jacob, nuestro patriarca, lucha por la noche con un misterioso enemigo que le lastima el muslo, esto afecta la Halajá, el bistec de nuestro plato, hasta el día de hoy. Este es un principio fundamental: convertir los acontecimientos históricos en pequeñas acciones, convertir las historias importantes en principios de vida, convertir la ideología en algo real.
















