Sivan Rahav Meir
Todos conocemos estas situaciones de inquietud mental. Algo en el alma no está tranquilo y no nos encontramos a nosotros mismos ni conseguimos encontrar nuestro camino en el mundo.
La Parashá describe a Yosef, el justo, en una situación similar. Había sido enviado por su padre a buscar a sus hermanos y, al no encontrarlos, no sabía qué hacer. Exactamente en este momento, alguien lo encontró confundido y le hizo una pregunta que le cambió la vida y que va directo al meollo del asunto: “¿Qué estás buscando?”.
El Rabino de Kotzk dijo que estas dos palabras están dirigidas a nosotros, cuando nos encontramos en un momento así: ¿Qué buscas? ¿Sientes que te has equivocado de camino, que estás perdido? ¿Quieres saber qué camino debes tomar? Antes que nada, pregúntate adónde quieres llegar. Mira dentro de ti mismo por un momento, ¿sabes decir lo que realmente quieres, en el fondo? ¿Cuál es la meta de tu vida? ¿Cuál es el propósito? ¿Cuál es la dirección?
Yosef le dio una respuesta profunda: “Estoy buscando a mis hermanos”. Esto no es un punto de referencia en un mapa, es una meta para toda la vida. Yosef pide por sus hermanos, pide fraternidad. Quiere paz, comprensión mutua, amor. A partir de aquí todo cambia: se convierte en un modelo de superación y de ascenso, incluso en las situaciones más difíciles.
Esta pregunta es esencial, tanto para todos y cada uno de nosotros individualmente, así como para toda una nación: ¿Qué pediréis? ¿Qué vamos a pedir? Cuando sabemos cómo descubrir para nosotros mismos lo que realmente queremos, cuáles son nuestras ambiciones, cuál es nuestro propósito, el camino se vuelve más claro.
















