Sivan Rahav Meir
Cinco soldados del batallón “Netzaj Yehuda” murieron en un incidente en Gaza, y el siguiente artículo está dedicado para la elevación de sus almas. Parece que el siguiente punto de la Parashá de esta semana es precisamente la diferencia entre nosotros y nuestros enemigos:
Balak, rey de Moab, se dirige al profeta Bilaam y le pide que maldiga al pueblo de Israel que está a punto de entrar en la Tierra Prometida.
Date cuenta de que Balak no busca bendiciones para sí mismo o para su pueblo, sino que quiere maldecirnos a nosotros. Él no busca construcción sino destrucción. Él no quiere hacer progresar a su pueblo, sino más bien quiere sabotear y lastimar al pueblo de Israel. Nuestros enemigos siguen siendo así hasta el día de hoy: no quieren mejorar su situación ni la de su pueblo, sino, ante todo, hacernos daño. A ellos no les importa si ellos mismos sufren daños en el proceso, lo principal es destruir, aniquilar y matar al pueblo de Israel. Qué triste, qué familiar.
Pero es importante saber: este plan de Balak termina por no realizarse. Bilaam simplemente no consigue maldecir, ya que Di’s no se lo permite. De su boca sólo salen bendiciones. Él bendice al pueblo de Israel con frases que se hacen eternas: “Es un pueblo que se levanta como un león”, “¡Que dignas son tus tiendas, oh Yaacov!”, y así sucesivamente.
Contrariamente a la percepción asesina de nuestros enemigos, la Parashá expresa que nuestro pueblo actúa de manera diferente. Él llegará a ser una bendición para todas las naciones y un modelo para el mundo entero. Esto realmente nos caracteriza hasta el día de hoy: santificamos la vida, difundimos luz y reparamos la realidad.
Oremos por consuelo, oremos para que la luz realmente venza a la oscuridad y que las bendiciones de la Parashá se realicen plenamente.
En memoria de los caídos.
















