Sivan Rahav Meir
Compruébalo tú mismo: ¿Cuál fue lo primero que Di’s le ordenó al primer hombre en el Jardín del Edén? La mayoría de la gente responde inmediatamente: “¡No comas del árbol del conocimiento!”. Es decir, primero nos dijeron que no debemos hacer, qué está prohibido.
Pero observa cuál es realmente el primer mandamiento:
“Y ordenó el Eterno, Di’s, al hombre, diciendo: ‘De todo árbol del jardín podrás comer libremente; pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás’”.
Si leemos con atención, parece que hay una revolución aquí. El primer mandamiento de Di’s al hombre es positivo: Todo el Jardín del Edén te espera. Come. Haz. Actúa. Solo entonces llegan las limitaciones, las prohibiciones. No sólo recibimos una lista de “lo que no se debe hacer”, sino que primero escuchamos “lo que sí se debe hacer”.
Pensemos, por ejemplo, en la crianza de los hijos: la crianza no se trata sólo de decirles lo que no está permitido. En primer lugar, existe una misión de vida compartida de crecimiento y desarrollo, y a partir de ahí, por supuesto, también existen reglas y restricciones familiares. Lo mismo ocurre con el padre y la madre, y lo mismo ocurre con nuestro Padre en los Cielos.
Empecemos por el principio. Que interioricemos correctamente lo que sí y lo que no.
Que tengamos buenas noticias.
















