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El abuelo de 105 años – un mensaje para Janucá

El abuelo de 105 años – un mensaje para Janucá

Sivan Rahav Meir

Cada visita a un hogar de ancianos nos regresa el equilibrio ante las adversidades de la vida cotidiana. Pero el Rabino Aharon Tzohar tuvo el mérito de tener una visita especial, y esto es lo que él me escribió:

“A las ocho de la noche llegué a Jerusalem y, espontáneamente, decidí: Voy a visitar al abuelo Shmuel. Éste es el abuelo de mi esposa y tiene 105 años. ¡Sí, 105! Emigró a Israel sólo después del Holocausto y luchó con valentía en la Guerra de la Independencia. Es de una generación de esas personas fuertes y tradicionales. Se despertaba temprano por la mañana y se subía a una carreta tirada por caballos, para mantener a su familia. Sin ir a clases de equitación ni estudiar, sin “quiero hacerlo” o “no me dan las ganas”. Una vez me contó que después del Holocausto no tenía dónde dormir. Con sus propias manos construyó una exitosa fábrica de baldosas, se casó con una sobreviviente de Auschwitz y formó una maravillosa familia. ¿Y yo? Acabo de casarme con una de sus nietas.

Pero lo que realmente me sorprendió fue el momento siguiente: Llegué al hogar de ancianos, ‘Ramat Tamir’, y me encontré en el vestíbulo con la asistente hindú. Le pregunté dónde estaba el abuelo y ella respondió: “Está en una clase, terminará en 40 minutos”. Entré al Beit Midrash y se me llenaron los ojos de lágrimas. El abuelo Shmuel de Madertzka estaba sentado allí en silencio y tranquilo, con una enorme lupa y un volumen aún mayor de Guemará, escuchando atentamente al rabino. Escuchando la pregunta, luego la respuesta, y así, a los 105 años, con una perseverancia que causa admiración, no abandona su estudio diario de la Guemará.

Y éste no es sólo él, somos nosotros. Ahora es la fiesta de Janucá. Si me preguntan cómo es que todos los imperios fueron arrojados al basurero de la historia, y el pueblo de Israel continuó prosperando a pesar de toda la persecución que ha sufrido, ésta es la imagen que lo explica todo. Cuando subimos a la Torá, decimos la bendición: “Que nos ha dado la Torá de la verdad, y sembró en nosotros la vida eterna. Incluso a la edad de 105 años. Para siempre. El pueblo de Israel vive. ¡Feliz Janucá!”.

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