El 10 de Tevet es para muchos simplemente otro día de ayuno para recordar el asedio a los templos. No le damos mucha importancia y si nos sentimos un poco débiles, al ser un ayuno menor, podemos no ayunar, ya que no es tan riguroso. Desconocemos la grandeza de este día y lo que nos depara el futuro.
El asedio a Jerusalem comenzó ese día y el templo también estuvo en peligro. La larga ruta del exilio comenzó ese día. El Jatam Sofer escribe que, si este día cayera en Shabat, ayunaríamos (sin embargo, nunca cae en Shabat). Eso lo pone a la altura de Yom Kipur, que es el único ayuno en el que ayunamos en Shabat. Pero ¿cómo puede ser más importante que Tishá Be Av cuando el templo fue destruido? Tishá Be Av que cae en Shabat no se ayuna, sino que se pospone al domingo. El Jatam Sofer dice que el diez de Tevet la corte celestial se reunió y discutió si el templo debía ser destruido y fue entonces cuando decretaron desde lo alto destruir el templo.
Esto nos enseña que un asedio es sólo una señal de advertencia para arrepentirse; no es garantía de destrucción. En Janucá, los griegos también sitiaron Jerusalem, pero nos arrepentimos y una mujer llamada Yehudit mató al general griego, lo cual fue uno de los milagros de Janucá.
Lamentablemente, no nos arrepentimos del todo y el templo fue finalmente destruido por los romanos. Así que el 10 de Tevet insinúa el juicio divino que permitió la destrucción del templo. El asedio también es un recordatorio del arrepentimiento y de que aún podemos corregir los errores. Aún podemos pedirle a Di¿s que este año convierta nuestro Tishá Be Av en una festividad en lugar de un ayuno.
Más que esto: El 10 de Tevet es el día en que la corte celestial se reúne tal como lo hizo hace milenios para decidir sobre la destrucción del templo, sólo que ahora se reúnen para decidir si el templo debe ser reconstruido este año. ¿Terminará nuestro exilio este año o no? Estas decisiones se toman el 10 de Tevet. Es por eso por lo que ayunaríamos incluso en Shabat si alguna vez cayera en Shabat. Es similar a un ayuno por una mala pesadilla que también está permitido en Shabat. ¿Por qué? Porque alguien que tiene una mala pesadilla está siendo juzgado y para endulzar el juicio puede ayunar. Del mismo modo, el 10 de Tevet es tanto un ayuno para el futuro como para el pasado. Puede endulzar los juicios futuros y traer la redención. Los otros ayunos son sobre el pasado y no los hacemos en Shabat.
El rabino Elimélej Biderman dice que debemos despertar en este día; no es sólo un día de ayuno, sino un día en el que cualquier acción de cualquier judío puede inclinar la balanza a nuestro favor, o Di’s no permita lo contrario. Los templos fueron destruidos debido a nuestro odio injustificado; se decretó el exilio junto con el dolor de la soledad y la duda, todos ellos derivados de este odio.
A veces nos encontramos en situaciones en las que somos más propensos a hablar Lashón Hará. Cuando hay agitación, la gente puede hablar de otros, pero no debemos permitirlo en casa. Tampoco es sano dejarse llevar por cualquier chisme; con nuestra moderación, podemos dar ejemplo a nuestros hijos. Toda la agitación exterior es solo una señal de la redención que se avecina; no es una señal para que demos rienda suelta a nuestras lenguas; eso sólo avivaría el odio que intentamos evitar.
Si te encuentras en una situación así, ¿qué haces? Das pequeñas dosis de amor a los demás, perdón y el beneficio de la duda a quienes te rodean: tu esposo, tu familia, vecinos y amigos. Cada pequeña contribución sumará y nos ayudará a inclinar la balanza.
El 10 de Tevet es un día de ayuno, pero también de esperanza y oración por el futuro, el día que se convirtió en la raíz de la destrucción. Podemos solucionar el problema desde su origen en este día, deshaciéndonos del odio que albergamos. Podemos analizar lo que podemos corregir en nuestro interior, y nuestro trabajo en ello ayudará a inclinar la balanza y a hacer del próximo Tishá Be Av un día de felicidad. Que merezcamos la reconstrucción del Templo en nuestros días.
















