Sivan Rahav Meir
¿Cómo mejoramos la situación? ¿Cómo avanzamos hacia la redención? Esto comienza con las mujeres de la generación. Esta semana empezamos a leer el libro de Shemot, el libro de Éxodo, sobre la historia de la salida de Egipto, y hay una frase famosa que es importante conocer:
“Por el mérito de las mujeres justas que hubo en aquella generación, Israel fue redimido de Egipto. Y por el mérito de mujeres justas, Israel está destinado a ser redimido”.
¿Quiénes fueron aquellas mujeres gracias a las cuales el pueblo de Israel pasó de la esclavitud a la redención? He aquí algunos ejemplos:
Las parteras hebreas, Shifra y Puá, que se negaron a colaborar con el decreto del faraón de a matar a los bebés judíos. Ellas sabían que por encima del rey de Egipto hay un Rey del mundo, y le obedecen a Él y no a quien se opone a Él.
Yojéved trajo al mundo un bebé en el momento más difícil del período de esclavitud y de persecución. Conocía el decreto del Faraón y, aun así, se arriesgó a traer vida al mundo, a traer redención. Este bebé fue Moshé Rabenu.
Miriam, la hermana de Moshé, profetizó que él estaba destinado a nacer y, a pesar de las dificultades, reunió a sus dos padres, los cuales se habían separado a causa de la esclavitud. Después del nacimiento de Moshé, Miriam lo cuidó al ponerlo en la canasta en el rio y, más adelante, enseñó a las mujeres a cantar juntas (en el Canto del Mar, cuando el Mar se abrió frente al pueblo de Israel), a tener fe y a fortalecerse.
La hija del faraón salvó a un niño hebreo que encontró en el Nilo, le dio un nombre (Moshé) y lo crio.
Todo esto ocurre en la Parashá. Todo esto nos da fuerza hoy, en nuestros días. La fortaleza femenina no contradice la tradición, la Torá y la santidad. Todo lo contrario. Esta semana aprendemos sobre mujeres que actuaron desde la lealtad y la conexión, y trajeron al mundo vida, bendición y reparación.
Y a todas las lectoras: que también nosotras, en nuestra generación, tengamos el mérito de ser mujeres justas que traigan la redención.
















