Sivan Rahav Meir
Cierta vez, un grupo de estudiantes se reunió con el Rebe de Lubavitch, líder del movimiento Jabad, y uno de ellos le preguntó:
“He oído que usted puede hacer milagros, ¿es cierto?”.
El Rebe sonrió y respondió: “La verdad es que cada uno de nosotros puede hacer un milagro y superar la naturaleza. Toda persona tiene un alma divina capaz de vencer las limitaciones naturales que hay en nosotros, cada uno puede utilizar su alma divina y producir un milagro; es decir, superar su propia naturaleza, sus impulsos e instintos”.
Luego el Rebe propuso a los estudiantes:
“Para demostrarlo, hagamos ahora un milagro. Cada uno de ustedes pensará en un aspecto de sí mismo que cree que no puede cambiar —por ejemplo, la ira, el chisme, la oración, el Shabat— y tomará una buena decisión para mejorar en este ámbito. Él tomará la decisión, y el alma divina lo ayudará a superarse. ¡Una persona que vence su naturaleza, esto es un milagro!”.
En la fecha de hoy, el 10 de Shevat, hace 75 años, comenzó el período de liderazgo del Rebe de Lubavitch. Cuántos milagros pequeños y grandes han sido generados a partir de esta manera de ver las cosas en el mundo.
Esta semana también leemos Parashat Beshalaj, la cual relata el gran milagro de la apertura del Mar Rojo. Nuestros comentaristas nos recuerdan: cuando Di’s interviene en la naturaleza, esto es un milagro. Pero nosotros, no sólo debemos rezar por un milagro, sino ser un milagro: cambiar en nosotros mismos la realidad, para bien. Cada uno está invitado a intentar realizar un pequeño milagro así, en su propia vida.
Que tengamos buenas noticias.
















