Sivan Rahav Meir
Estamos en el mes de Adar, acercándonos a la fiesta de Purim. Días de alegría. Rabi Najmán de Breslev explica: solemos pensar que la pesadez, el letargo nos permite pensar con seriedad, y que justo la alegría nos vuelve casuales e impulsivos. Pero en realidad es la alegría la que nos conduce a un pensamiento profundo y correcto, mientras que la tristeza es la que nos arrastra a lugares impulsivos y fuera de control. Y así escribe Rabi Najman:
“Debes saber que a través de la melancolía (de la tristeza, del abatimiento) es imposible gobernar la mente de acuerdo con la propia voluntad, y por eso le resulta difícil asentarse y aclarar el pensamiento. Sólo por medio de la alegría es posible dirigir la mente como se desee y ordenar las ideas, porque la alegría es el mundo de la libertad; por medio de la alegría la persona se vuelve libre y sale del exilio.”
Es decir, la tristeza nos pesa y no nos permite llegar a un pensamiento claro y correcto. No nos deja evaluar la situación tal como es, decidir de manera adecuada y liderar. Ya no estamos “sosteniendo el volante” de nuestra vida, y no llegamos al lugar correcto y adecuado para nosotros. Estamos en “exilio”. Así, el estado de ánimo negativo nos arrastra a lugares que no son buenos.
¿Y cómo se sale del exilio hacia la redención? A través de la alegría, que nos conduce a la libertad. Un pensamiento de calidad necesita un entorno de optimismo y serenidad. Precisamente la alegría nos permite controlar y dirigir bien nuestra vida.
¡Feliz mes de Adar y feliz fiesta de Purim!
















