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La porción diaria: ¿Qué hacemos hoy?

La porción diaria: ¿Qué hacemos hoy?

Sivan Rahav Meir

¡Purim Saméaj! ¡Feliz Purim! En la práctica, ¿qué hacemos hoy? Muchos eventos y fiestas fueron cancelados, pero las 4 mitzvot (preceptos) del día no se cancelan, por supuesto:

Meguilat Ester – La Meguilá, el Libro de Ester, se leyó anoche y también se lee esta mañana, desde un rollo de pergamino. Hay que escuchar cada palabra sin perderse ninguna. Se puede oír durante todo el día, por supuesto según las indicaciones del Comando del Frente Interno. Hay refugios donde los vecinos leen juntos en un espacio protegido; emisarios de Jabad llegan a las casas para leerla a quien lo necesite; y, por supuesto, hay innumerables lecturas en centros médicos, bases del ejército y en cada rincón del mundo judío donde recordamos nuestra gran historia.

Mishlóaj Manot – El mínimo para cumplir esta mitzvá, este precepto es el enviar dos porciones, es decir, dos tipos de alimentos, a una persona. Busquen amigos y conocidos, vecinos o personas algo solitarias en vuestro entorno, quizá alguien con quien quieran reconciliarse, y toquen a su puerta. Es recomendable agregar una nota con palabras personales.

Matanot LaEvionim – Se debe dar caridad a dos personas necesitadas, el equivalente al valor de una comida para cada una de ellas. Se entrega al menos esta cantidad de dinero; esto puede hacerse a través de la persona encargada de caridad en la sinagoga o mediante el sitio web de alguna organización. La alegría judía solo está completa cuando se comparte con los demás.

Mishte veSimjá – Se realiza una comida festiva con carne y vino. Así cumplimos las cuatro mitzvot de Purim, que en hebreo comienzan con la letra hebrea “mem”: lectura de la meguilá, envío de porciones de alimento, regalos a los necesitados, banquete y alegría.

-En la oración de la Amidá y en el Birkat Hamazón se agrega en Purim el párrafo especial: “Al Hanisim” (“Por los milagros”). Y en Jerusalén, como es sabido, todas estas mitzvot comienzan recién desde esta noche.

– Y todo esto intentamos hacerlo con alegría, a pesar de los muchos desafíos de este año. Purim es una fiesta de alegría auténtica, profunda y sencilla por lo que tenemos y por nuestra identidad judía. Es una festividad de transformación total: de un decreto de exterminio a un día de celebración. La Meguilá nos recuerda que Di’s mueve los hilos, incluso cuando no lo vemos, guiando todo hacia el bien eterno. En Purim también se dice que “a todo el que extiende la mano, se le da”. Se refiere al pobre que pide caridad, pero también a nosotros cuando le pedimos a Di’s; por eso se acostumbra aprovechar el día para la oración y para peticiones personales y colectivas.

Que tengamos el mérito, a partir de la alegría de Purim, de ver cumplidas las palabras escritas en la Meguilat Ester: “Venahafoj Hu” – que todo, absolutamente todo, se transforme para bien y para bendición.

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