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La porción diaria: ¡Puro Pésaj!

La porción diaria: ¡Puro Pésaj!

Sivan Rahav Meir

Una reflexión desde Israel para todo el mundo judío: cuando nos enfrentamos a desafíos, cuando los niños están en casa y el sistema educativo está cerrado, cuando muchos están movilizados en la reserva, cuando hay que correr hacia el refugio o a la habitación protegida día y noche… ¿cómo podemos celebrar la fiesta de Pésaj este año? ¿Cómo nos preparamos, sin estresarnos, para la noche del Séder, que será dentro de una semana y dos días?

Esta semana escuché una excelente definición: este año será — “puro Pésaj”. Un Pésaj enfocado, preciso, auténtico… y también alegre.

Conviene enfocarse en lo esencial: en la halajá (la ley), en lo que realmente hay que hacer, en la verdadera limpieza del jametz -o sea en los productos leudados-, en el estudio de las mitzvot, de los mandamientos de la festividad. Y por supuesto, en ayudar a otros en Pésaj, ya sea económica o emocionalmente. Sin tener presiones innecesarias ni dedicarse a proyectos que no se ajustan a este momento. No es el momento de añadir grandes gastos familiares si éstos no son necesarios, ni de cargar la rutina que ya es desafiante con más preocupaciones o tensiones.

Pero no es un Pésaj pobre o de “último recurso”. No es como aquellos Sedarim de Pésaj de la época del coronavirus. Si hace seis años enfrentamos una pandemia mundial, esta vez se trata de la historia judía: de identidad, de esencia, de fe y eternidad. No estamos luchando contra un virus que se propaga por el mundo, sino contra un enemigo que durante décadas se levanta en contra nuestra con la intención de destruirnos.

Piensen en todos los secuestrados que regresaron del cautiverio al cual estuvieron sometidos en Gaza y ahora probarán la matzá -el pan de la libertad- como personas libres. Piensen en los pilotos que lograron impedir a quienes, en cada generación, se levantan contra nosotros para aniquilarnos, y que este año se sientan en la mesa para celebrar la fiesta. Este año estamos en una continuación directa de la Hagadá de Pésaj, de la historia del Éxodo de Egipto. Las condiciones físicas son desafiantes, pero las condiciones espirituales están en un nivel completamente nuevo.

Tal vez este Pésaj sea más sencillo y modesto, pero mucho más conectado y auténtico. Que tengamos, a pesar de todos los desafíos, un Pésaj kasher y feliz.

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