Sivan Rahav Meir
En Shabat hemos leído en la Parashá sobre la lepra, que surge a causa del lenguaje inadecuado, a causa de la calumnia.
El rabino Israel Meir HaCohen, de la ciudad de Radin, en Europa, es conocido como el Jafetz Jaim. Podría decirse que su obra, en el siglo pasado, fue la cultura del lenguaje judío. Sus libros sobre la calumnia, con leyes detalladas sobre el tema, transformaron el mundo judío. He aquí dos valiosas enseñanzas de él:
• El Jafetz Jaim contaba sobre un hombre charlatán que pasaba todo el día chismorreando y discutiendo con los miembros de su comunidad. Un día, el rabino de la comunidad lo llamó y le pidió que tomara una almohada llena de plumas y las esparciera al viento. Inmediatamente después, le exigió que las recogiera todas. Esto, por supuesto, era imposible. Las plumas se habían dispersado. La moraleja era clara: lo mismo pasaba con las malas palabras de aquel hombre, las cuales se habían dispersado, causando daño en el mundo. Cada palabra que decimos y escribimos —especialmente en la era de WhatsApp y de las redes sociales— se diseminan en el mundo entero.
• Un momento… entonces, ¿el mensaje es que debemos guardar silencio? Claro que no. Cualquiera que estudie la vida del Jafetz Jaim encontrará un mensaje importante: es posible y necesario hablar. A veces es obligatorio hablar. Debemos decir palabras amables y alentadoras; y, además, existe la mitzvá de reprochar la cual consiste en expresar crítica a las ofensas y los errores, pero haciéndolo con respeto y amor. El propio Jafetz Jaim libró intensas batallas dentro del mundo judío. Dio charlas, conversó y escribió mucho sobre el tema. Precisamente por eso publicó libros detallados sobre las leyes del judaísmo relacionadas a la calumnia, para que pudiéramos aprender sobre el tema. Porque hay “plumas” que son muy importantes de esparcir por todo el mundo.
Que tengamos el mérito de saber cuándo callar y cuándo hablar.
Que tengas una buena semana.
















