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“No es casualidad”: Un nuevo descubrimiento en el monte Ararat reaviva las especulaciones sobre la Teivah de Noé

“No es casualidad”: Un nuevo descubrimiento en el monte Ararat reaviva las especulaciones sobre la Teivah de Noé

Foto: Escaneos del Arca de Noé

Una remota ladera de una montaña en Turquía vuelve a atraer la atención mundial y plantea una cuestión que ha resonado a través de generaciones: ¿podría existir aún evidencia física de la Teivah de Noé?

Una nueva investigación llevada a cabo cerca de Har Ararat, lugar asociado desde hace mucho tiempo con el lugar de descanso de la Teivah, está causando asombro después de que los científicos identificaran formaciones subterráneas inusuales debajo de una enorme estructura con forma de barco descubierta por primera vez hace décadas.

Según Andrew Jones, investigador que participa en el proyecto, la tecnología de escaneo avanzada ha revelado una serie de espacios estructurados bajo la superficie, incluyendo lo que parecen ser largos corredores y un área hueca central.

“Estos huecos se están alineando bajo tierra, y no son aleatorios”, dijo Jones al describir los hallazgos.

Mediante radar de penetración terrestre, los investigadores detectaron patrones que atraviesan la formación, incluyendo un pasaje central y canales laterales que siguen el contorno de lo que parece ser una gran embarcación. Según afirman, su tamaño total coincide con las medidas descritas en la Torá: aproximadamente 300 amot de longitud.

Jones sugirió que la disposición podría ser coherente con una estructura diseñada para albergar tanto a personas como a animales, como se describe en el Séfer Bereshit, y señaló que la distribución interna podría reflejar compartimentos o un espacio organizado.

Escaneos del Arca de Noé

Además de los escaneos de radar, las muestras de suelo tomadas del interior de la formación revelaron características inusuales. Los investigadores encontraron niveles significativamente más altos de materia orgánica y minerales en comparación con las áreas circundantes, lo que sugiere que el suelo dentro de la estructura podría haberse alterado con el tiempo.

Aún más intrigantes son los restos descubiertos en la región circundante. Se encontraron conchas marinas antiguas y fósiles marinos a una altitud de más de 1800 metros, lo que respalda, al menos en parte, la idea de que la zona pudo haber estado alguna vez bajo el agua.

Sin embargo, los investigadores advierten que siguen siendo posibles las explicaciones naturales, incluidos los cambios geológicos que podrían haber formado la estructura a lo largo del tiempo.

Por ahora, el equipo está planificando su siguiente fase: enviar un pequeño dispositivo robótico a los espacios subterráneos para explorar lo que se encuentra bajo la superficie.

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