El domingo por la noche se produjo una drástica reconfiguración política cuando la alianza recientemente anunciada entre Naftali Bennett y Yair Lapid desencadenó una serie de movimientos adicionales en todo el panorama político de Israel.
En medio de las repercusiones, el exjefe del Shin Bet, Yoram Cohen, de quien se esperaba que se uniera a Bennett, ha decidido en cambio alinearse con Gadi Eisenkot y su facción política emergente.
Al mismo tiempo, según los informes, Ram Ben Barak, miembro del Knesset y figura destacada del partido Yesh Atid de Lapid, también estaría considerando unirse al bando de Eisenkot.
Cohen, vinculado a la comunidad sionista religiosa, fue jefe del Shin Bet entre 2011 y 2016. En los últimos años, ha sido uno de los críticos más acérrimos del primer ministro Benjamin Netanyahu y su gobierno.
Ben Barak, ex subdirector del Mossad, fue anteriormente presidente del Comité de Asuntos Exteriores y Defensa de la Knesset durante el llamado “gobierno de cambio”.
El domingo por la mañana, Bennett y Lapid anunciaron formalmente la formación de un partido político conjunto con el objetivo de liderar un bloque de centroderecha en las elecciones de 2026. Bennett, quien encabezará la alianza, declaró: “La era de la división ha terminado. La era de la reconciliación ha comenzado. Desde el primer día, estableceremos una comisión estatal de investigación sobre los sucesos del 7 de octubre”.
Lapid, quien accedió a hacerse a un lado y permitir que Bennett liderara, declaró: “Dejo mi ego a un lado por el bien del país. Bennett es un líder de derecha decente que será un excelente primer ministro”.
















