Un hombre pasa junto a una bandera iraní colocada frente a un edificio destruido, tras un alto el fuego entre Hezbolá e Israel, en Dahiyeh, suburbio al sur de Beirut, Líbano, 20 de abril de 2026. (Foto AP/Hussein Malla)
Según fuentes familiarizadas con las discusiones en una reunión de emergencia presidida por Mohammad Bagher Zolghadr, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán considera que las protestas públicas son inevitables, ya que la economía del país se enfrenta a un posible colapso en cuestión de semanas.
Según Iran International, organización vinculada a la oposición, los organismos de seguridad del régimen presentaron, según sus fuentes, un panorama sumamente crítico de la situación económica de Irán. La reunión se convocó tras evaluaciones internas e informes de inteligencia que alertaban sobre posibles disturbios en los próximos días.
En el centro de la crisis se encuentra el bloqueo naval estadounidense que comenzó el 13 de abril. Los funcionarios de seguridad estiman que la economía de Irán no puede soportar más de seis u ocho semanas de bloqueo, lo que significa que un punto de quiebre podría llegar a finales de mayo o principios de junio.
El bloqueo ha provocado un colapso en cadena en la economía iraní. La producción de petróleo, petroquímica y acero se ha paralizado casi por completo. El cierre de los mercados financieros —bancos, bolsa de valores, casas de cambio de oro y divisas— ha detenido prácticamente toda la actividad económica. Las interrupciones en internet han dejado sin empleo a cerca del 20% de la fuerza laboral que depende de internet. Para finales de la primavera, las agencias de seguridad prevén que otros dos millones de personas perderán sus empleos en el sector privado.
Según las autoridades, la reconstrucción de estos sectores industriales cerrados podría llevar años.
La catástrofe económica ya está provocando disturbios laborales. Trabajadores, jubilados, docentes y otros colectivos asalariados han protagonizado reiteradas protestas por las condiciones de vida, los retrasos en los pagos y la precariedad laboral. El Día Internacional de los Trabajadores, que se celebra el 1 de mayo, ha avivado la preocupación oficial de que los sindicatos —tanto dentro como fuera de Irán— aprovechen la ocasión para exigir aumentos salariales, la liberación de los activistas detenidos, la derogación de las leyes represivas y el derecho a formar sindicatos independientes.
Pero la mayor preocupación del Consejo de Seguridad gira en torno al príncipe heredero exiliado Reza Pahlavi. Los funcionarios expresaron especial alarma ante un posible llamado a protestas por parte de Pahlavi y la probabilidad de que sus seguidores salgan a las calles. Según fuentes, los miembros del Consejo creen que las protestas que se produzcan durante las conversaciones en curso con Estados Unidos o tras una prórroga del alto el fuego podrían representar una amenaza existencial para la República Islámica.
Según la evaluación presentada en la reunión, “las protestas públicas son inevitables, y la única incógnita es el momento en que estallarán”.
















