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Parashat Balak: La fuente de la fuerza del pueblo judío

Parashat Balak: La fuente de la fuerza del pueblo judío

Yonatan HaLevi

Cada bendición que salía de la boca de Bilaam apuntaba a una sola verdad: el vínculo inquebrantable entre Hashem y el pueblo judío.

En la Parashá Balak, leemos sobre el desesperado intento de Balak por dañar al pueblo judío. Temiendo su creciente poder, manda llamar a Bilaam y le ruega: «Por favor, ven y maldice a este pueblo por mí». Pero según el Netivot Shalom, la historia va mucho más allá de bendiciones y maldiciones. Revela el secreto de la protección espiritual del pueblo judío y la fuente de su verdadera fortaleza.

¿Qué es una bendición y qué es una maldición?

El Netivot Shalom explica que mientras el pueblo judío permanezca unido a Hashem, ninguna nación, fuerza o individuo puede realmente hacerles daño.

Cita el Yesod HaAvodah, que retoma una idea del Rambam en Moreh Nevujim: cuando una persona está íntimamente unida a Hashem, los juicios severos no tienen poder sobre ella. Las dificultades y el sufrimiento solo pueden ocurrir cuando ese vínculo se debilita o se interrumpe.

Según esta interpretación, la bendición y la maldición no son meras palabras pronunciadas por otra persona. Una bendición es un estado de conexión con Hashem, mientras que una maldición es el resultado de desconectarse de esa fuente de vida y protección espiritual.

Balaam comprendió muy bien este principio. Sabía que mientras el pueblo judío permaneciera unido a Hashem, ningún enemigo podría vencerlo.

¿Por qué Balak necesitaba a Bilaam?

El Netivot Shalom explica que Balak mismo poseía importantes poderes de hechicería. Siendo así, ¿por qué necesitaba a Bilaam?

La respuesta es que Balak comprendió el verdadero desafío. El pueblo judío no podía ser derrotado por medios ordinarios mientras permaneciera unido a Hashem. La única posibilidad era crear una separación espiritual entre ellos y su Creador.

Ese era precisamente el papel de Balaam.

Moshe Rabbeinu representa da’at, un profundo conocimiento y apego a Hashem que conecta al pueblo judío con su fuente espiritual. Balaam representaba la fuerza opuesta. Su objetivo no era simplemente proferir maldiciones, sino debilitar esa conexión y crear distancia entre Israel y Hashem.

Las bendiciones que Balaam nunca tuvo la intención de dar

Esta idea ayuda a explicar las extraordinarias bendiciones que surgieron de la boca de Bilaam.

Una y otra vez, Balaam intentó centrarse en las deficiencias del pueblo judío. Esperaba exponer sus pecados y crear una separación entre ellos y Hashem.

En cambio, cada intento se convirtió en una bendición.

Cuando Bilaam declaró: “No ha visto iniquidad en Yaacob, ni perversidad en Israel; el Señor su Di’s está con él”, pretendía llamar la atención sobre sus faltas. Sin embargo, las palabras que surgieron resaltaban la verdad opuesta: el Señor permanece con su pueblo y no lo abandona.

Una vez más, Bilaam intentó crear distancia, y una vez más sus palabras se convirtieron en una declaración de cercanía.

El secreto de “¿Qué tan buenas son tus tiendas de campaña?”

El mismo patrón aparece más adelante en la parashá.

Los sabios explican que cuando Bilaam se dirigió al desierto, pretendía suscitar acusaciones relacionadas con el pecado del becerro de oro. Su objetivo era debilitar el vínculo entre el pueblo judío y Hashem.

En cambio, proclamó una de las bendiciones más queridas de la tradición judía: “¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Yaacob, tus moradas, oh Israel!”.

Los Sabios explican que esto se refiere a las sinagogas y salas de estudio. Estos son los lugares donde los judíos se reúnen para orar, estudiar la Torá y fortalecer su relación con Hashem.

En lugar de exponer la debilidad, Balaam terminó describiendo las mismas instituciones que preservan la fortaleza espiritual del pueblo judío.

El poder de la unidad judía

El Netivot Shalom explica que el vínculo entre el pueblo judío y Hashem se fortalece a través de la unidad.

Cuando los judíos se unen con un solo corazón, su conexión con Hashem se fortalece. El amor por los demás judíos y el amor por Hashem están profundamente ligados. Cuanto más se fortalece uno, más se fortalece el otro.

Este es el significado más profundo del versículo: «Ama a tu prójimo como a ti mismo; yo soy Hashem». El amor genuino por Hashem es inseparable del amor genuino por su pueblo.

Balaam reconoció este poder. Comprendió que la unidad del pueblo judío creaba un vínculo difícil de romper. Esa unidad misma se convirtió en fuente de bendición y protección.

La fuente de la verdadera bendición

Según el Netivot Shalom, la historia de Balaam enseña una lección atemporal.

La verdadera bendición no proviene únicamente de las circunstancias favorables, la riqueza o el éxito. Su fuente más profunda es la conexión de la persona con Hashem. Cuando esa conexión es fuerte, la persona atrae fortaleza, protección y vitalidad espiritual a su vida.

La unidad del pueblo judío desempeña un papel fundamental en el fortalecimiento de ese vínculo. Mediante el amor al prójimo, el propósito común, la Torá y la oración, la conexión con Hashem se vuelve más profunda y poderosa.

Ese fue el secreto que descubrió Bilaam. La mayor protección del pueblo judío jamás residió en los ejércitos ni en el poder político, sino en su devoción a Hashem y en la unidad que los une.

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