Sivan Rahav Meir
Yehuda Katz, quien permanecía desaparecido desde la Guerra del Líbano, será llevado a sepultura en Israel después de 44 años.
Es una frase que hay que leer dos veces.
Y es precisamente en la semana en que será llevado a su última morada el último desaparecido de la batalla de Sultán Yaacub, que en la Parashá de esta semana leemos acerca de la mitzvá, del precepto de devolver un objeto perdido.
Nuestros comentaristas explican que la mitzvá básica consiste en devolver las cosas perdidas a sus dueños, pero también en devolver cada cosa al lugar que le corresponde: en el cuerpo, en el alma y en el pueblo. Recuperar lo perdido, en todos los sentidos.
La Torá escribe al respecto tres palabras profundas: “No podrás desentenderte” – no es algo que podrás desestimar (“Lo tujal lehitalem”).
Y, efectivamente, el pueblo de Israel no se desentendió. Aunque haya pasado mucho tiempo, aunque haya dificultades en el camino, no se dice: “Está perdido, no hay ninguna posibilidad”.
Esta es también una oportunidad para agradecer a tantos héroes anónimos que hicieron posible este momento.
“Y así harás con toda pérdida de tu hermano”, especifica la Torá.
Esta semana, un hermano perdido regresa literalmente a casa, para ser sepultado en la tierra de Israel. Esta actitud tan conmovedora, este compromiso con quienes están desaparecidos, debería convertirse en una actitud frente a todos los ámbitos de la vida.
Que tengamos el mérito de seguir prestando atención a aquello que falta, seguir buscando, devolverlo y no desesperarnos ante ninguna pérdida.
Regresar cada cosa al lugar que le corresponde.















