Sivan Rahav Meir
Los medios de comunicación en Israel no logran comprender este fenómeno. Hay muchísimos artículos sobre los jóvenes que están “fortaleciendo su vínculo con la tradición, con el judaísmo”, que van a las oraciones de Selijot y usan Tzitzit (filacterias); hay innumerables debates en las redes sociales de padres que hablan sobre sus hijos adolescentes que están adoptando costumbres y tradiciones judaicas; y muchas encuestas y datos sobre este fenómeno.
Pero tratan de encuadrar todo esto como un “esto y aquello, algo de ambas cosas”.
No hay de qué preocuparse, explican los expertos adultos. Los jóvenes entusiasmados no están volviendo en teshuvá, no se están volviendo más religiosos; esto no significa un compromiso pleno con la halajá, con las leyes del judaísmo. Simplemente están agregando un poco de tradición a su estilo de vida secular.
A mi entender, esto es un error. Aquí ha comenzado algo mucho más grande que nosotros, que no terminará en un camino intermedio de medio-medio, sino que seguirá elevándose, seguirá creciendo. Más alto que nosotros.
Ellos están regresando a la tradición de la casa de sus abuelos y están llevándola a un nivel superior.
He aquí un pequeño ejemplo de las innovaciones y del lenguaje de esta generación. El cantante y estrella de las redes sociales Yigal Oshri quien canta una canción con las palabras: “También en las horas oscuras de la noche” contó esta semana a sus seguidores:
“Hasta hace poco, no me ponía los Tefilín, todas las mañanas. Después del 7 de octubre decidí que me pondría Tefilín, pero en la práctica me levanto por la mañana e inmediatamente estoy con Instagram, TikTok, el teléfono, el trabajo, las reuniones. De repente ya son las seis o siete de la tarde y no llegué a hacerlo. Entonces me hice una aplicación que se llama: ‘Primero los Tefilín, después el mundo’. La aplicación bloquea todas las demás aplicaciones y, cuando intento entrar en ellas, aparece el mensaje: ‘Ya te pusiste los Tefilot, Tzadik?’”.
Por supuesto, sus seguidores entusiasmados se apresuraron a poner la idea en práctica ellos mismos. Y podemos llevar este concepto a muchos otros ámbitos: ¿en qué otros aspectos de nuestra vida queremos decir: ¿primero esto, y después el mundo?
Aquí tenemos una generación joven, llena de energía, entusiasmo y alegría. Esta semana estuve en los rezos de Selijot en el Kotel, en el Muro Occidental, y los vi. Son una gran novedad. Ellos exigen más, no menos. Shabat Shalom.
La generación joven exige más
Sivan Rahav Meir
Los medios de comunicación en Israel no logran comprender este fenómeno. Hay muchísimos artículos sobre los jóvenes que están “fortaleciendo su vínculo con la tradición, con el judaísmo”, que van a las oraciones de Selijot y usan Tzitzit (filacterias); hay innumerables debates en las redes sociales de padres que hablan sobre sus hijos adolescentes que están adoptando costumbres y tradiciones judaicas; y muchas encuestas y datos sobre este fenómeno.
Pero tratan de encuadrar todo esto como un “esto y aquello, algo de ambas cosas”.
No hay de qué preocuparse, explican los expertos adultos. Los jóvenes entusiasmados no están volviendo en teshuvá, no se están volviendo más religiosos; esto no significa un compromiso pleno con la halajá, con las leyes del judaísmo. Simplemente están agregando un poco de tradición a su estilo de vida secular.
A mi entender, esto es un error. Aquí ha comenzado algo mucho más grande que nosotros, que no terminará en un camino intermedio de medio-medio, sino que seguirá elevándose, seguirá creciendo. Más alto que nosotros.
Ellos están regresando a la tradición de la casa de sus abuelos y están llevándola a un nivel superior.
He aquí un pequeño ejemplo de las innovaciones y del lenguaje de esta generación. El cantante y estrella de las redes sociales Yigal Oshri quien canta una canción con las palabras: “También en las horas oscuras de la noche” contó esta semana a sus seguidores:
“Hasta hace poco, no me ponía los Tefilín, todas las mañanas. Después del 7 de octubre decidí que me pondría Tefilín, pero en la práctica me levanto por la mañana e inmediatamente estoy con Instagram, TikTok, el teléfono, el trabajo, las reuniones. De repente ya son las seis o siete de la tarde y no llegué a hacerlo. Entonces me hice una aplicación que se llama: ‘Primero los Tefilín, después el mundo’. La aplicación bloquea todas las demás aplicaciones y, cuando intento entrar en ellas, aparece el mensaje: ‘Ya te pusiste los Tefilot, Tzadik?’”.
Por supuesto, sus seguidores entusiasmados se apresuraron a poner la idea en práctica ellos mismos. Y podemos llevar este concepto a muchos otros ámbitos: ¿en qué otros aspectos de nuestra vida queremos decir: ¿primero esto, y después el mundo?
Aquí tenemos una generación joven, llena de energía, entusiasmo y alegría. Esta semana estuve en los rezos de Selijot en el Kotel, en el Muro Occidental, y los vi. Son una gran novedad. Ellos exigen más, no menos. Shabat Shalom.
















