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Universidad Hebrea: En Israel “convencen” a las plantas de funcionar como vacas y producir proteínas de la leche

Universidad Hebrea: En Israel “convencen” a las plantas de funcionar como vacas y producir proteínas de la leche

Foto: Oleksandr Mahdych / Unsplash

¿Y si las plantas pudieran hacer el trabajo de las vacas? Científicos israelíes lograron “convencer” a las semillas de una pequeña planta para que produzcan beta-caseína, una de las principales proteínas de la leche, en un experimento que podría abrir nuevas posibilidades para fabricar lácteos sin animales.

La beta-caseína es una de las proteínas que le dan a la leche parte de su valor nutricional y de sus propiedades para elaborar quesos y otros productos lácteos. El desafío para los científicos era conseguir que una planta no solo fabricara esta proteína de origen bovino, sino que además pudiera acumularla de manera eficiente dentro de sus células.

¿Por qué estos científicos de la Universidad Hebrea de Jerusalén se ocupan de este asunto? Ellos forman parte de una búsqueda más amplia de alternativas a la producción tradicional de lácteos.

Es que, a medida que aumenta la demanda mundial de proteínas de origen lácteo, también crecen las preocupaciones por las emisiones de gases de efecto invernadero, el uso de tierras y el consumo de agua asociados a la ganadería.

Además, en los últimos años viene creciendo a nivel global la tendencia de comer sano, algo que para muchos consumidores significa dejar de lado los productos y derivados de origen animal.

Un campo de salud, tendencias y millones

Se estima que el tamaño del mercado global de alimentos de origen vegetal y no animal alternativo marcó aproximadamente 238.250 millones de dólares en el 2025, y se prevé que alcance unos 256.640 millones en este 2026.

Una jarra y un vaso con lecheFoto: Una jarra y un vaso con leche. Por ahora, de origen animal (Foto: Pixabay)

Dependiendo de lo estrictamente definida que esté la categoría, las previsiones estiman que el mercado crecerá hasta alcanzar más de 490.000 millones de dólares para principios de la década del 2030

Con este escenario doble de fondo, producir proteínas lácteas en plantas podría reducir la presión sobre el medio ambiente, abrir una nueva vía para obtener ingredientes lácteos de manera más sostenible y responder a la creciente demanda del mercado de alimentos saludables.

A diferencia de las bebidas de almendras, soja o avena, que no contienen proteínas lácteas y simplemente funcionan como alternativas de origen vegetal, esta tecnología apunta a producir proteínas auténticas de la leche utilizando plantas como fábricas biológicas.

Es decir, no se trata de imitar la leche con ingredientes vegetales, sino de obtener algunos de sus componentes fundamentales sin necesidad de criar un animal para producirlos.

En este caso, el equipo del profesor Oded Shoseyov, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, trabajó con semillas de Arabidopsis thaliana, una pequeña planta de la familia de la mostaza utilizada habitualmente en investigaciones científicas.

Convirtiendo semillas en fábricas

Los investigadores modificaron genéticamente las semillas para que produjeran la beta-caseína bovina y la vincularon con una proteína vegetal llamada oleosina, que se encuentra naturalmente asociada a las pequeñas gotas de aceite presentes en las semillas.

El profesor israelí Oded Shoseyov, autor de un innovador estudio sobre la posibilidad de obtener proteínas de la leche a partir de plantas, sin necesidad de vacasFoto: El profesor Shoseyov durante una conferencia (Imagen: captura pantalla)

El equipo probó distintas formas de lograr que las semillas produjeran y almacenaran la beta-caseína, buscando que esta proteína de la leche pudiera acumularse en una cantidad suficiente como para ser aprovechada posteriormente. La apuesta era convertir a las semillas en pequeñas fábricas capaces de producir un ingrediente lácteo auténtico.

Y allí apareció la sorpresa del experimento: la beta-caseína efectivamente se produjo, aunque no terminó exactamente donde los científicos esperaban. En lugar de acumularse en el compartimento celular al que había sido dirigida, la proteína se concentró alrededor de las pequeñas gotas de aceite de las semillas.

Para los investigadores, este comportamiento inesperado puede ofrecer nuevas pistas para mejorar en el futuro la producción de proteínas lácteas en plantas.

Hablando con el Jerusalem Post, Shoseyov dijo que el equipo espera alcanzar la etapa comercial en un plazo de entre 18 y 24 meses. “La mayor dificultad que queda por delante es la adopción de la técnica por parte de la industria”, reconoció. Entretanto, «ya comenzamos las conversaciones» con la FDA, la agencia federal que aprueba alimentos y medicamentos en Estados Unidos.

El investigador también destacó que la tecnología podría tener aplicaciones más allá de la industria alimentaria. “Estoy seguro de que la industria farmacéutica aprovechará este descubrimiento para fabricar medicamentos biológicos, como anticuerpos humanizados”, sostuvo el científico israelí.

(Israel económico)

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