Sivan Rahav Meir
La porción de la Torá de esta semana es Parashat Nóaj -la Parashá de Noé-.
La humanidad se había corrompido y Di’s trajo un diluvio para limpiar y eliminar el mal del mundo. Sólo Noé y su familia se salvaron al refugiarse dentro del arca que Noé había construido.
El rabino Shalom Nóaj Berezovsky explica, en su libro Netivot Shalom, la misión que también tenemos nosotros: aprender a construir nuestra propia arca de Noé, que nos brinde estabilidad y protección cuando todo a nuestro alrededor está tormentoso.
“Incluso en situaciones en las que a nuestro alrededor se desata un diluvio y todo parece estar mal, existe un arca de Noé que puede salvarnos. Cuando una persona se siente abatida y hundida, el consejo es, como está escrito en la Parashá de Noé: ‘Hazte un arca’”.
“En nuestra generación existen tres arcas de Noé: la Torá, el Shabat y la unión. Son poderosas fuerzas del bien con las que podemos vencer el mal que nos rodea”.
“Esta porción de la Torá no pertenece sólo a aquella generación. Es una enseñanza para todas las generaciones: sin importar la situación en la que nos encontremos, siempre hay un lugar al que podemos acudir en busca de refugio y, aun en las circunstancias más difíciles, podemos aferrarnos al bien”.
Él se refiere a tres “arcas de Noé” en las que podemos refugiarnos y a partir de las cuales podemos obtener serenidad y fortaleza: el estudio de la Torá, la observancia del Shabat y la unión con buenos amigos que influyen positivamente en nosotros.
Otros comentaristas sugieren también otras “arcas de Noé” y nos invitan a encontrar un lugar seguro como este cuando estemos en medio de un mundo agitado.
Entonces, ¿cuál es tu “arca de Noé”?
¡Shabat Shalom! Que tengas un Shabat lleno de paz y bendición.
















