Sivan Rahav Meir
1-La porción de la Torá de esta semana es Parashat Nóaj, la segunda Parashá del libro de Génesis. Después de que la humanidad corrompiera su conducta, Di’s trae un diluvio sobre el mundo. Noé, su familia y los animales que estaban con ellos se salvan dentro del arca, y desde allí salen para reconstruir el mundo.
2- “Entra tú y toda tu familia en el arca” le dice Di’s a Noé.
A veces, cuando llega un diluvio, necesitamos recogernos y buscar refugio en nuestro interior.
Nuestros comentaristas encuentran aquí un llamado para cada uno de nosotros: ¿cuál es tu arca personal? En medio de un diluvio de preocupaciones, ocupaciones y distracciones, ¿qué nos proporciona estabilidad y fortaleza?
Pero también debemos saber cuándo salir.
Más adelante, en la misma Parashá, Di’s le dice a Noé: “Sal del arca”.
Hay que encontrar un delicado equilibrio entre recogernos en nuestro interior y salir al mundo exterior.
3- Después del diluvio, los seres humanos intentan unirse y construir una torre muy alta, pero quieren dejar a Di’s fuera de la escena. Entonces, Di’s confunde los idiomas que hablaban y los seres humanos se dispersan por todas partes.
La unidad que no se fundamenta en la conexión con Di’s, en la raíz común que todos compartimos, no logra mantenerse.
Al final de la Parashá aparecen por primera vez nuestro Patriarca, Abraham, y nuestra Matriarca, Sara. La próxima semana, en Parashat Lej Lejá emprenderemos con ellos un nuevo camino, del cual surgirá el pueblo judío. Después de los fracasos de la humanidad, comienza una historia de judaísmo y fe que llegará a influir en el mundo entero.
4-Después de leer la Parashá, se lee la Haftará, un texto de los libros de los profetas. Esta semana leeremos una Haftará del profeta Isaías, que recuerda el diluvio y trae un mensaje de consuelo: “Por un breve instante te abandoné, pero con gran misericordia te reuniré”.
Y más adelante: “Mi bondad no se apartará de ti, ni se quebrantará mi pacto de paz”.
Frente a los momentos de dolor y de incertidumbre, se nos recuerda nuestro pacto eterno con Di’s, que traerá gran misericordia y consuelo.
5- “Y danos rocío y lluvia para bendición”.
En la oración de Arbit (la oración que rezamos al anochecer) al finalizar el próximo Shabat, en la noche del 7 de Jeshvan, se comienza a pedir por lluvia en la Tierra de Israel.
Los judíos de tradición ashquenazí añaden la frase “Y danos rocío y lluvia para bendición”, mientras que las comunidades de tradición sefardí pasan a orar la versión de invierno, que comienza con las palabras “Barej Aleinu” – “Bendícenos”.
Después de leer sobre las aguas del diluvio, pedimos a Di’s agua, que dé vida al mundo y lo haga florecer.
Rezamos por la lluvia y destacamos que deseamos que esta llegue y traiga bendición.
¡Shabat Shalom!
















