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Una red de préstamos convierte la solidaridad con Israel en oportunidades para volver a trabajar

Una red de préstamos convierte la solidaridad con Israel en oportunidades para volver a trabajar

Archivo: viviendas destruidas en Nir Oz, 5 de agosto de 2026. Ilustra las necesidades de reconstrucción; no muestra empresas beneficiarias del fondo ni el acto del 29 de octubre.
Crédito: Tsafrir Abayov / Flash90, vía The Jerusalem Post
Herzog reconoció un fondo de JFNA que informó más de 240 millones de dólares en financiación. El esquema busca que las devoluciones permitan ayudar a nuevos negocios afectados por la guerra.
La solidaridad con Israel también puede tomar la forma de una herramienta para sostener un negocio y conservar el trabajo. Isaac Herzog recibió el jueves 29 de octubre en Jerusalem a participantes de una iniciativa de Jewish Federations of North America. Según The Jerusalem Post, que informó sobre el acto el sábado, el fondo de préstamos para pequeñas empresas había facilitado más de 240 millones de dólares a 4.132 negocios desde el ataque del 7 de octubre de 2023.
JFNA atribuye a las empresas asistidas unos 28.000 puestos de trabajo y afirma que cerca del 48% de los préstamos llegó al norte, la zona cercana a Gaza y el Néguev septentrional. El fondo reunió alrededor de 92 millones de dólares de capital filantrópico y obtuvo financiación bancaria adicional. Las cifras son el balance de la entidad; no representan una auditoría independiente realizada para esta edición.
La particularidad es que el dinero devuelto puede prestarse de nuevo. El relato del encuentro incluye casos de negocios afectados por movilización de reservistas, evacuación y caída de ingresos. El valor humano del mecanismo está en ofrecer continuidad cuando una familia necesita recuperar su actividad. La ayuda no termina necesariamente con el primer destinatario: puede volver al circuito y alcanzar a otro emprendedor.
Un antecedente del 13 de abril describe una parte de esa red: Bizi, la plataforma empresarial de Isracard, y JFNA informaban entonces unos 135 millones de shékels en crédito subsidiado para aproximadamente 1.500 negocios. Según aquel comunicado, más de 90 millones de shékel ya habían regresado al fondo y se habían vuelto a canalizar hacia nuevos beneficiarios. Esas cantidades corresponden a esa plataforma y a esa fecha, no al total actual de todas las entidades.
El reporte de abril señalaba presencia de reservistas, microempresas y negocios cercanos a zonas de conflicto entre los destinatarios. Describía préstamos sin garantías y condiciones destinadas a facilitar el acceso.
Un aporte filantrópico puede respaldar una operación productiva y mantenerse disponible para otras personas después de su devolución. Su calidad no se mide solamente por el monto anunciado: también importa que el compromiso asumido sea compatible con la recuperación del negocio y que el apoyo responda a sus necesidades reales.
El reconocimiento presidencial pone en primer plano esa responsabilidad compartida entre Israel y las comunidades de la diáspora. Esta es una historia de cooperación económica con un efecto humano concreto, sin atribuirle un carácter milagroso ni asegurar el resultado de cada préstamo. Su interés está en el esfuerzo de sostener la vida cotidiana: proveedores, herramientas, empleados y familias que necesitan seguir adelante mientras reconstruyen su estabilidad.

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