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El secreto de la felicidad

El secreto de la felicidad

Rabino Avi Wiesenfeld

Por qué tenerlo todo no es suficiente

En la Parashá de esta semana, la Torá nos cuenta cómo Abraham Abinu murió a una edad avanzada, tras haber vivido una vida plena y exitosa. El versículo dice זקן ושבע, que se traduce aproximadamente como “viejo y satisfecho” (Bereshit 25:8). El Ramban explica que Abraham Abinu vivió una vida extraordinaria y que el versículo lo elogia al demostrar que era verdaderamente שמח בחלקו, es decir, que apreciaba todo lo que tenía.

La pregunta es: ¿acaso alguien que hubiera alcanzado tanta riqueza y fama como Abraham no se habría sentido satisfecho? Abraham Abinu lo tenía todo: riqueza, una esposa maravillosa, una estrecha relación con Di’s y una descendencia próspera. Con todo esto, ¿por qué no habría de ser feliz Abraham?

El Séfer Jidushei ha’Lev responde que muchas bendiciones no necesariamente conducen a la gratitud. De hecho, muchos tenemos todo lo que necesitamos, pero aun así queremos más. A pesar de tener tanto por lo que estar agradecidos, no reconocemos ni apreciamos lo que poseemos.

El rabino Avigdor Miller, de bendita memoria, era conocido por apreciar la vida en muchos aspectos, incluso en las pequeñas cosas que la mayoría de nosotros ni siquiera notamos. Uno de sus nietos visitó su casa y presenció una escena inusual: vio a su abuelo inclinado sobre una mesada, con la cabeza sumergida en un fregadero lleno de agua. El nieto, preocupado, llamó la atención de su abuelo y le expresó su inquietud. El rabino Miller sacó la cabeza del agua y sonrió. “Querido nieto”, explicó con dulzura, “no estaba seguro de apreciar realmente cada respiración que tengo la bendición de dar a cada instante, así que decidí meter la cabeza en el agua por unos momentos para que, al sacarla, pueda apreciar el simple hecho de poder respirar”.

Prestar atención a las pequeñas cosas de la vida y a los detalles sutiles es lo que enriquece enormemente nuestras vidas. El Ramban explica que, si bien Abraham Abinu fue bendecido con todo lo que uno podría desear, también valoraba lo que tenía. Comprendía que Hashem se lo había dado para que lo usara para el bien y, en consecuencia, le agradecía la oportunidad de disfrutar de toda la abundancia recibida. Cuando vivimos con gratitud, vivimos una vida plena y satisfactoria, como lo hizo Abraham Abinu.

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