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Un cartel contra la presencia de judíos en Estocolmo provoca una condena comunitaria

Un cartel contra la presencia de judíos en Estocolmo provoca una condena comunitaria

Foto: Carteles de la entrada del comercio de Estocolmo. Crédito: The Yeshiva World.

El mensaje apareció en la entrada de una zapatería.

Un cartel con la expresión inglesa que significa “zona libre de judíos” fue exhibido en la entrada de una zapatería de Estocolmo. La imagen publicada muestra una estrella de David junto al mensaje y otro cartel cercano referido a Israel.

Sacha Roytman, director del Combat Antisemitism Movement, condenó el mensaje y señaló su relación con el lenguaje de exclusión utilizado durante el nazismo. También advirtió sobre la normalización de ataques contra los judíos bajo consignas políticas contra Israel. Esa interpretación se atribuye al dirigente.

Como antecedente distinto, The Jerusalem Post informó en agosto sobre una disculpa de la Asociación Musulmana de Canadá después de que la expresión “Jew free” apareciera en una actividad participativa de una convención celebrada en mayo. La organización calificó el mensaje de ofensivo e inaceptable y dijo que procedía de una intervención anónima que no había podido identificar.

Según aquella cobertura, la asociación anunció medidas para moderar futuras actividades y evitar nuevas expresiones de odio. El caso canadiense no debe confundirse con el comercio sueco: son países, fechas y circunstancias diferentes. Su inclusión como contexto permite comparar respuestas ante un lenguaje de exclusión, sin atribuir responsabilidad colectiva a los musulmanes de Canadá ni a los habitantes de Suecia.

La gravedad del cartel de Estocolmo está en su destinatario explícito. No cuestiona una medida concreta de un gobierno, sino que propone un espacio definido por la ausencia de judíos. Ese desplazamiento de la discusión política hacia la identidad de las personas justifica una condena clara. Defender que un judío pueda entrar a un comercio como cualquier ciudadano no exige compartir sus opiniones ni las de las autoridades israelíes.

Una respuesta efectiva debe combinar el rechazo público a la exclusión con la determinación de responsabilidades por los procedimientos pertinentes. La experiencia canadiense muestra al menos el valor de reconocer un mensaje como inaceptable y anunciar cambios; el seguimiento del caso sueco tendrá que establecer qué respuesta concreta se produce allí. La vida judía en Europa merece protección en su expresión más cotidiana: poder circular, comprar, trabajar y participar sin que la identidad se convierta en una condición para quedar fuera.

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