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Un maravilloso mensaje de las matriarcas de nuestro pueblo

Un maravilloso mensaje de las matriarcas de nuestro pueblo

Sivan Rahav Meir

Recién este año me di cuenta de algo: ninguna de las Matriarcas de nuestro pueblo creció en un ambiente bueno. Ellas mismas eligieron ese camino.

Abraham y Sarah, la primera pareja judía, buscaron a Di’s, escucharon el llamado de: “Lej Lejá”- “Vete de tu tierra”, y comenzaron a difundir la fe, la bondad y la luz.

La Parashá de esta semana relata que su hijo, Itzjak, se casó con Rivka (Rebeca), la cual nuestros Sabios llaman de “una rosa entre las espinas”. Es decir, una flor que crece rodeada de muchas espinas. Una belleza que florece en medio de mucha suciedad.

Rivka creció en un ambiente de idolatría y corrupción, pero fue una mujer justa en medio de tantos malvados.

Y en la generación siguiente encontramos a nuestras Matriarcas Rajel y Lea. También ellas fueron rosas hermosas, hermanas justas que crecieron en un entorno sumamente negativo.

Éste es un gran mensaje para cada uno de nosotros: las circunstancias de la vida influyen, las condiciones en las que comenzamos son importantes y la educación que recibimos es algo muy valioso. Pero, al final, no importa de dónde hayas venido: siempre puedes elegir el camino correcto. Incluso puedes llegar a ser como nuestra matriarca Sara, nuestra Matriarca Rivka, nuestra Matriarca Rajel y nuestra Matriarca Lea.

La Torá no destaca el linaje ni los antecedentes familiares de ellas, sino que pone el énfasis precisamente en la construcción de sí mismas, en lo que cada una escogió llegar a ser.

¡Ellas son nuestras Matriarcas! 

Que tengamos el mérito de aprender de su ejemplo.

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