Avigdor Liberman. Crédito: Tal Gal/Flash90, según el crédito de The Jerusalem Post
Las declaraciones del viernes acercan nuevas condiciones a la conversación política. La disposición a negociar no equivale a una coalición firmada ni a una ley de servicio aprobada.
Avigdor Liberman expresó este viernes su disposición a negociar y transigir sobre la ley de reclutamiento de los haredíes, informó The Jerusalem Post. El dirigente de Israel Betenu planteó condiciones para una posible coalición encabezada por Gadi Eisenkot. Yaakov Asher, presidente de Judaísmo Unido de la Torá, valoró públicamente esa flexibilidad.
El reporte distingue esa declaración de las versiones previas sobre contactos entre partidos. Liberman rechazó una rotación en la jefatura del gobierno y sostuvo que no apoyaría una fórmula dependiente de la abstención de Ra’am o la Lista Conjunta para aprobar legislación.
También aparecieron discrepancias. El diario informó que Dan Illouz renunció a su lugar en la lista de Israel Beytenu en desacuerdo con la apertura de Liberman. Ese paso no debe confundirse con la pérdida automática de un escaño en funciones. La diferencia importa al evaluar el efecto real de una protesta política sobre la composición de la Knéset.
Por su parte, Eisenkot expuso antes de Shabat su propuesta de formar con rapidez un gobierno de emergencia. La base inicial que describió serían cuatro partidos del bloque que busca un cambio de gobierno. Otras facciones o legisladores podrían incorporarse, en su planteo, si aceptan principios compartidos, de inmediato o en etapas.
Los principios enunciados incluyen el carácter judío y democrático del Estado, los valores de la Declaración de Independencia, una obligación de servicio militar, nacional o civil y el reconocimiento de Hamas como organización terrorista, junto con el desmantelamiento de su capacidad militar y de gobierno. Es el programa propuesto por Eisenkot; no una declaración ya suscrita por todas las bancadas convocadas.
El dirigente también criticó al gobierno actual y advirtió contra obstrucciones por motivos personales.
La novedad frente a las conversaciones anteriores es la expresión pública de márgenes y límites por parte de sus protagonistas. Como análisis, una negociación puede avanzar cuando se aclara qué está dispuesto a discutir cada partido, pero esas mismas condiciones pueden dejar distancias difíciles de salvar.
Israel llega así al cierre de la semana con movimientos visibles, sin una fórmula concluida en las fuentes consultadas. Habrá que observar los documentos que firmen los partidos y los pasos institucionales posteriores. Por ahora, corresponde hablar de propuestas y conversaciones: ni la flexibilización anunciada es una ley nueva ni el llamado de Eisenkot convierte a su bloque en un gobierno ya constituido.
















