Sivan Rahav Meir
Hoy es el día en que falleció Rashi, Rabi Shlomo Itzchaki, un gran comentarista de la Torá que vivía en Francia. Por supuesto es posible aprender de él mucha Torá, pero él nos enseña algunas cosas más:
1. Grandeza. Es sorprendente el nivel, la magnitud y la calidad que un ser humano puede alcanzar para brindar a todo el Pueblo Judío una interpretación completa y clara de toda la Biblia y todo el Talmud.
2. Breve no quiere decir superficial. La interpretación de Rashi es concisa. A partir de miles de fuentes y midrashim, él escogió, editó y la compuso, para que entendamos la Torá fácilmente. Cuando leemos su interpretación, vemos que la sabiduría a veces es no alargar sino acortar.
3.Todo tiene un significado. Cada palabra en la Torá y Guemará tiene un mensaje. Rashi se detuvo en cada detalle importante y lo explicó. Esta es una percepción especial de la Torá y del mundo: de que nada es casual, y nosotros tenemos una función: la de buscar el significado de las cosas.
4. Decir “no sé“. Cuánta honestidad y humildad se necesita para escribir este par de palabras. Después de todo, Rashi también podría haber saltado el versículo y no interpretarlo en absoluto. Pero el hombre que es sinónimo de vasto conocimiento y tremenda habilidad, no se avergonzó de decir, a lo largo de su interpretación que no lo sabía todo. Quizás al hacerlo también nos ha dejado espacio para intentar y pensar.
Estas son solo algunas de las razones por las que incluso esta mañana, 917 (!) años después de su muerte, millones de judíos están estudiando Torá junto con Rashi.
En su memoria.
















