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“Y aconteció en aquellos muchos días que murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel gemían a causa del trabajo, y clamaban, y su clamor subía a Di’s a causa del trabajo” (Éxodo 2:23).
Rabbeinu Bachya explica que este versículo revela una profunda conexión entre la oración que surge del dolor y la redención. Sus palabras ofrecen una valiosa perspectiva espiritual sobre la redención de Egipto y sobre futuras redenciones.
Por qué gimieron ante la muerte del rey
Rabbeinu Bachya subraya que los hijos de Israel gimieron especialmente cuando murió el rey malvado. A primera vista, esto puede parecer sorprendente. Cabría esperar que se alegraran de su muerte. En cambio, temían que un gobernante aún peor pudiera ascender al trono. Su situación no mejoró, sino que quizás empeoró, lo que los llevó a clamar.
Como explica, durante aquellos días en que Moisés huía del faraón, el rey de Egipto murió, y los hijos de Israel sufrieron mucho. Se angustiaron por su muerte, a pesar de su maldad, por temor a que alguien aún más malvado lo reemplazara. Su clamor fue una respuesta a la opresión que sufrían, como está escrito: “De entre la multitud de opresiones claman” (Job 35). Su clamor se elevó a Di¿s desde el dolor.
El poder de la oración en tiempos de angustia
Rabbeinu Bachya señala que el versículo repite la frase “del trabajo” dos veces. Esta repetición enseña una idea profunda: la oración que surge de la presión y el dolor es especialmente aceptada por Di’s.
Cita como ejemplo la oración del profeta Jonás, quien describe cómo la oración desde la angustia entra directamente en el santuario de Di’s. Cuando una persona ora desde lo más profundo de la adversidad, esa oración posee un poder único.
La oración como clave de la redención
Según Rabbeinu Bachya, fue precisamente el clamor y la oración del pueblo, que se levantaba de su sufrimiento, lo que trajo la redención.
Aunque había llegado el momento de la redención, el pueblo aún no era digno de ella. Solo cuando clamaron a Dios desde su aflicción, su oración fue escuchada.
De aquí aprendemos que la oración más completa de una persona es aquella que surge de la dificultad y la presión. Tal oración se eleva directamente ante Dios.
Un modelo para la redención futura
Rabbeinu Bachya ve en este pasaje un indicio de la futura redención. Así como la redención de Egipto se logró mediante el arrepentimiento y la oración, la futura redención también depende de nuestras acciones, especialmente del arrepentimiento y la oración.
Añade que la mención de Moisés en la Torá, inmediatamente después, alude a esta idea: la venida del redentor depende del arrepentimiento y la oración, tal como sucedió en Egipto.
Lecciones para nuestras propias vidas
Rabbeinu Bachya ofrece varias ideas poderosas:
El poder de la oración desde la angustia: La oración que nace de un dolor profundo tiene una capacidad especial para elevarse ante Di’s.
La redención depende del arrepentimiento: no basta con que llegue el momento de la redención. Debemos hacernos dignos mediante el arrepentimiento y la oración.
Aprender del pasado: La historia del Éxodo no es sólo historia, sino un modelo para la redención futura.
Sus palabras dan un significado más profundo a nuestras oraciones, incluso hoy. Nos animan a clamar a Di’s desde lo más profundo de nuestras luchas, con la fe de que esa oración puede abrir la puerta a la redención personal y colectiva.
















