Sivan Rahav Meir
No es agradable leer estos versículos. La Parashá de esta semana describe cómo la generación que salió de Egipto comienza, a veces, a confundirse. Parte del pueblo se queja, se amarga, se desespera, e incluso extraña a Egipto y pide volver allí.
Muchos milagros y actos de bondad los rodean, pero después de haber vivido 210 años en Egipto, es fácil sacar a Israel de Egipto, pero difícil sacar a Egipto del pueblo de Israel.
La Torá describe esta semana una serie de crisis y quejas infundadas. Por ejemplo:
“Y la multitud extranjera que estaba entre ellos tuvo un fuerte deseo (de gula), y también los hijos de Israel volvieron a llorar y dijeron: ‘…Recordamos el pescado que comíamos en Egipto gratuitamente, los pepinos, las sandías, el puerro, las cebollas y los ajos’”.
Y luego:
“Y oyó Moisés al pueblo llorando por sus familias, cada uno a la entrada de su tienda; se enojó el Eterno mucho, y a los ojos de Moisés también pareció una actitud negativa”.
¿Nostalgia por las sandías, en lugar de gratitud por la liberación de la esclavitud? La verdad es que éstos son relatos que quizá preferiríamos borrar de nuestra memoria colectiva, o al menos “retocarlos” un poco. Pero la Torá no oculta nada ni borra las crisis.
Al contrario, Di’s las incluyó en la sagrada Torá para que las estudiemos y para que sean recordadas para siempre.
Nuestros comentaristas explican que aquí hay un mensaje claro para todos nosotros: los fracasos y las caídas también forman parte de la Torá. Si estas cosas están escritas con tanto detalle, debemos estudiarlas y, sobre todo, aprender la lección. Comprender, en cada pecado y error, cuáles son las causas y cuáles las soluciones, para saber no volver a caer.
También en nuestra vida hay fracasos; la pregunta es si vamos a desesperarnos por ellos o aprender de ellos. ¿Seremos capaces de transformar también nuestros fracasos en señales de advertencia? ¿En una fuente de fuerza, aprendizaje y crecimiento para el futuro? Y, como sucedió con el pueblo de Israel en la Parashá, ¿levantarnos y seguir caminando?
Podemos preguntarnos: ¿en qué momentos de nuestra vida nos ocurrieron cosas parecidas? ¿Y será que estamos aprendiendo y fortaleciéndonos gracias a ellas?
















