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La porción diaria. Encender

La porción diaria. Encender

Sivan Rahav Meir

La Parasha de Behaalotjá, que leeremos este próximo Shabat, comienza con Aarón, el sacerdote, encendiendo la llama de la Menorah -el candelabro de siete brazos- en el Mishkán -el Tabernáculo-. Cuánta profundidad se esconde en las cinco palabras de Rashi cuando describe esto así: “hasta que la llama se eleve por sí misma”.

Aarón mantenía la llama junto a la vela que encendía, hasta ver que la vela ya ardía sola y alumbraba por sí misma.

No se trata sólo de un encendido técnico de la Menorá. Aarón HaCohen, el personaje educativo y espiritual del pueblo, nos enseña cómo encender una llama de entusiasmo en todo lo que hacemos, y esto es válido para padres, maestros, directivos, comandantes y para todos nosotros.

Al principio, ciertamente recae sobre nosotros la tarea de encender esta llama: acercarnos y educar, hablar, explicar, demostrar interés. Pero no es posible sostener siempre la mano del niño y decirle qué hacer. Llega una etapa en la que es necesario soltar. No podemos permanecer a su lado para siempre. No podremos hacer todo en su lugar. Hay que encontrar el momento adecuado para dar un paso atrás y permitirles iluminar con su propia luz.

No existen reglas claras: a veces los padres necesitan mucha paciencia para educar al niño. A veces los maestros deben invertir mucho esfuerzo para formar a la generación joven. Pero otras veces, la sofocan con demasiada atención y necesitan alejarse un poco.

Las palabras de Rashi nos llaman a prestar atención a esto: la responsabilidad es nuestra de encender la llama, de inspirar entusiasmo, pero es también nuestra responsabilidad de dejar ir y permitir que los demás brillen por sí mismos.

“Hasta que la llama se eleve por sí misma.” 

Amén.

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