Sivan Rahav Meir
Hoy es el día 23 de Sivan. El día en que Irán atacó a Israel coincide con una fecha especial en nuestra historia y en nuestra relación con Irán-la Persia de antaño. En estos momentos difíciles, aquí va un importante recordatorio:
En el Libro de Ester está escrito que precisamente en este día el rey Asuero -gobernante del Imperio Persa- envió cartas en las que autorizaba a los judíos a defenderse y vengarse de los enemigos que habían planeado exterminarlos. El decreto del malvado Hamán había sido anulado. Presten atención a estos versículos:
“En el día veintitrés del tercer mes, que es el mes de Siván, la nueva ley se escribió todo conforme a lo que había pedido Mordejai … El rey había dado permiso a los judíos de cada ciudad reunirse, defenderse ellos mismos, destruir, matar y aniquilar toda fuerza de nación o país que quisiera hacerles daño.”
Nuestros comentaristas explican que este día nos recuerda que una realidad negativa puede cambiar de un momento a otro; que los reinos poderosos de la maldad y la falsedad terminan por derrumbarse; que los malos decretos pueden ser revocados.
Pero la realidad no cambia por sí sola. La realidad cambió gracias a Mordejai, el judío, de quien se dice que era un hombre “no se arrodillaba ni se postraba”. Estaba lleno de fe y confianza en su identidad judía, y lideraba tanto su propia vida como el mundo que lo rodeaba. Frente a la amenaza en la que se encontraban, Mordejai y Ester fortalecieron al pueblo y lo impulsaron a regresar al judaísmo, corregir sus caminos y unirse. El pueblo efectivamente se fortaleció mediante la oración, el ayuno y la renovación de su compromiso con la Torá y los mandamientos.
Este día es considerado un momento propicio para la oración. Algunas personas acostumbran a encender una vela en honor a Mordejai y Ester, y también recitar el Salmo 22. El Rebe de Lubavitch, Menajem Mendel Schneerson, explicó que, en este día, el 23 de Sivan, cada judío puede reescribir su propia historia y transformar su realidad, si se apega más las cualidades de Mordejai y se conduce con un sentido de misión judía y conexión con su identidad.
En la retaguardia, en el frente de batalla o en el refugio antibombas, que pronto tengamos el mérito de ver cumplidas las palabras que aparecen más adelante en la Meguilá (el Libro de Esther):
“Para los judíos hubo luz, alegría, gozo y honor.”
















