Sivan Rahav Meir
Hoy en la noche comienza Guímel Tamuz, el 32.º aniversario del fallecimiento del Rebe de Lubavitch. La pequeña historia que sigue explica muy bien la visión del mundo del líder del movimiento Jabad:
Cierta vez un judío le escribió al Rebe de Lubavitch diciéndole que era un “judío sin raíces”, que no tenía ninguna “base, ninguna esencia judía”.
El Rebe le respondió con firmeza:
“No existe un judío sin raíces. Todo judío tiene un origen glorioso: los patriarcas Abraham, Isaac y Yaakov, y las matriarcas Sara, Rebeca, Raquel y Lea. Esta es la esencia de la cual provienes. No importa el nivel de educación que hayas recibido ni cuán distante te sientas; todo eso es sólo una condición externa. Conéctate con tus maravillosas raíces”.
En realidad, éste es el mensaje del Rebe para cada uno de nosotros: No existe un judío “lejano” ni “desconectado”. Sólo debemos ser conscientes de nuestras verdaderas raíces (y no de los “ruidos de fondo”), y también debemos ayudar a otros a reconectarse con las suyas.
Cada uno de nosotros posee una herencia judía extraordinaria, con patriarcas y matriarcas en quienes podemos y debemos apoyarnos, así como en las enseñanzas que nos legaron, para que todos los padres y madres fundadores de nuestro pueblo puedan sentirse orgullosos de nosotros.
















